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Taiwán observaba

Desde el lugar donde vivió el último emperador, Mao Zedong proclamó la República Popular de China el 1 de octubre de 1949. Hoy, China es radicalmente diferente, es una potencia mundial y aspira a convertirse en la primera economía del planeta.

Después de los enfrentamientos por el poder entre los comunistas, liderados por Mao, y los nacionalistas del Kuomintang (KMT), los seguidores de Chiang Kai-shek tomaron el control de la República, pero al paso del tiempo fueron vencidos y se exiliaron en Taiwán.

Hace 70 años, Mao anunció al mundo que se había fundado el Gobierno de la República Popular de China, en un conciso discurso, Xi Jinping también fue breve en su mensaje, que se puede resumir en la frase: “Nada puede hacer tambalear los cimientos de nuestra gran nación. Nada puede detener a la nación ni al pueblo chino en su progreso”.

Después de su discurso, Xi Jinping pasó revista a las tropas. “¡Camaradas, saludos! ¡Gran esfuerzo!”, animaba a las tropas. Los soldados, a su vez, le respondían con un “¡Saludos, camarada presidente!”.

El desfile exhibió armamento nunca visto en público. Aproximadamente, el 40% del equipo se presentaba por primera vez, todo ya ha entrado en servicio. Una de las piezas de la exhibición fueron los misiles DF-41, con capacidad para alcanzar en 30 minutos cualquier punto del territorio de Estados Unidos.

No faltaron tampoco homenajes al principio de “un país, dos sistemas”, que otorga teóricamente libertades que no existen en el territorio continental a Hong Kong y Macao. “El futuro de Hong Kong será mejor”, prometía el lema de una carroza. Mientras la jefa del Gobierno autónomo del territorio, Carrie Lam, sonreía, Hong Kong lloraba y Taiwán observaba.