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¿”narcolibreta” o narcolibreta?

“Las tierras de los campesinos están hipotecadas a favor del INA, y para que los campesinos puedan hacerlas “bancables”, esta dependencia estatal debe emitir una autorización”. En este enunciado se observa “bancables”, término que en el acto el lector lo asocia con “banco”, pero sin comprender qué significado tiene.

Como siempre, el lenguaje de los economistas aplica significantes criptolexémicos que por lo general el receptor común no los comprende o los asocia con conceptos equivocados. ¿Qué es eso de “bankable”? Es una palabra inglesa que los economistas la han fonetizado como “bancable” cuyo significado ya traducido es aquello que se considera poderoso, prestigioso o lo suficientemente estable como para asegurar la rentabilidad; mejor dicho, “bankable” en su sentido práctico es lo rentable. Sin embargo, el lector asociaría “bancable” con algo referente a bancarizar, es decir, “hacer que alguien o algo, como un grupo social o un país, desarrolle o resuelva las actividades económicas a través de la banca”, que en realidad nada tiene que ver con “bankable” o “bancable”. He observado en varios medios de comunicación las palabras “narcoavioneta”, “narcolancha”, “narcolibreta”. Narco, según la RAE, es un acortamiento de narcotraficante, ya asentado en el DRAE. Narco es, en este caso, invariable en género: el narco, la narco; pero es variable en número: los narcos, las narcos.

Aparte de ser un nombre, narco es un elemento compositivo para muchas palabras relacionadas con la droga: narcotúnel, narcodólar, narcomensaje, narcosubmarino, narcocorrido. La RAE, a través de Fundéu, aclara que ninguna palabra compuesta por narco va entrecomillada ni en cursivas ni guion.

Es importante aclarar que la palabra narco se deriva del griego narkotikos (hacer dormir, sueño), de ahí que existan las palabras narcolepsia, narcosis, narcotina, narcotización. Conclusión: es narcolibreta y no “narcolibreta”.