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Cuídate

Cuídate es quizás la palabra más recomendada en los 298 municipios de Honduras.
Con la violencia que deambula las 24 horas y los siete días de la semana nadie anda con tranquilidad, no importa en qué se movilice o lugar de destino.

Pero lo más peligroso han sido y son las rutas de buses del transporte público.

En San Pedro Sula viajar en esas unidades es una odisea desde que se sube, durante el viaje y de igual manera hasta bajarse. Ahí todos los pasajeros, ayudante y motorista son sospechosos.

De todas las rutas sampedranas, la número siete ha sido la más trágica y peligrosa, donde se han registrado cualquier cantidad de muertes de hombres y mujeres sin importar la edad, profesión u oficio.

Entre las víctimas de los incontables asaltos a esas unidades del transporte, los estudiantes de cualquier nivel educativo ocupan un alto índice; entre ellos, muchos han perdido la vida.
Según declaraciones de pasajeros testigos, confirman que en muchos de estos hechos, los malvivientes suben al bus en las inmediaciones del bulevar del norte o los que vienen en viceversa salen del punto del hospital Mario Rivas y donde se suscitan esos asaltos es en el trayecto de ida o vuelta en el bulevar Galerías del Valle.

Lamentablemente, el asalto ocurrido el lunes pasado a los pasajeros de esa ruta siete y donde la estudiante de la carrera de Administración de Empresas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula, Lilian María Lara Murillo, suma otra víctima mortal.

En ese “bulevar de la muerte” debería existir una mayor presencia policial debido a que es una zona comercial y de bastante movimiento de buses y de taxis.

Pues mientras se pierde una valiosa vida, los malvivientes siguen deambulando tranquilamente en un país llamado Honduras.