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¡Una aventura!

“No vayas donde te lleve el camino, ve donde no hay ninguno y deja una huella”: Ralph Waldo Emerson.

Cada día, millones de personas recorren el mundo por aire, tierra y mar con el deseo de conocer nuevos lugares, personas y costumbres. El ser humano siempre desea experimentar una constante búsqueda de emociones, riesgos que aceleren las pulsaciones y liberen la adrenalina, generando emociones. Muchas personas disfrutan y se dedican a prácticas extremas, como ser las montañas rusas, los toboganes, combinando el riesgo con la diversión.

Todos los días es una aventura, y eso no significa que no se tienen planes, metas con propósito. Sin embargo, los tiempos que estamos viviendo denotan una era que nunca antes se había experimentado, un suceso inesperado, extraño, en fin, los misterios de la vida tienen a la sociedad y el mundo entero en un debatir de sueños y realidades, verdades y mentiras; en fin, todo es relativo, no hay absolutos, no necesita subirse a un tobogán si las noticias del diario vivir le hacen experimentar risas, llantos, miedos y hasta terror. “La aventura no está fuera del hombre, sino está dentro”:

David Grayson. La invitación más emocionante la hace el Padre de la vida, él nos invita a descubrirlo cuando usted se encamina a la aventura del viaje de la fe. Es la fe, que está compuesta de dos partes: los que creen es la convicción de la existencia de Dios, y la otra es la que nos lanza a la aventura de descubrir y conocer la naturaleza del Dios Todopoderoso. Es una aventura entrar al mundo desconocido, intangible, pero es increíble, es por ello que el apóstol Pablo nos exhorta a no mirar las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

El rey Salomón con su sabiduría declaró: “Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo”: Proverbios 25:2 NVI. La vida en rutina, conforme y sin aventura no presenta desafíos, pero es el tiempo de aventurarnos y lanzarnos al viaje por ser mejores como persona y nación.