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Sin brújula

El Estado fallido navega sin brújula hacia la nada, pues, según un informe del Banco Mundial, nuestro país ocupa el primer lugar en pobreza entre los países de América Latina. Es vergonzoso que nuestra nación -según el informe referido- tenga en pleno siglo XXI ciudadanos pobres, muy pobres y extremadamente pobres.

Y aún con todo ello, la ceguera del poder hace que se comprometa el recurso del país para adquirir un buque de guerra con tecnología de última generación que costará nada más y nada menos que 50 millones de dólares; o sea, 1,250,000,000 lempiras.

Mientras doña Juana busca asistencia médica en la zona rural del departamento de Intibucá y encuentra que no hay medicamentos para su necesidad sanitaria, aun así el Estado fallido invierte en un buque sin estar en guerra con nadie.

Al mismo tiempo, Ricardo busca cada día un medio de empleo en Olancho sin encontrar ninguna puerta abierta y, aun así, el Estado fallido invierte en un buque sin estar en guerra con nadie.
El mismo día, la niña Angélica asiste a su escuela primaria en las montañas de Valle para encontrarse que debe sentarse en el suelo, ya que no hay muebles en su centro educativo y, aun así, el Estado fallido invierte en un buque sin estar en guerra con nadie.

Doña Rosaura está desesperada, ya que la extorsión no le permite desarrollar su pequeño emprendimiento como deseara en Atlántida y, aun así, el Estado fallido invierte en un buque sin estar en guerra con nadie.

Aun así van y se golpean el pecho en el muro de los lamentos, cuando nuestros caseríos, municipios y calles están llenos de muros de lamentos construidos por la corrupción, altísima inseguridad, desempleo y ausencia absoluta de la justicia.

Pronto zarpará del medio oriente el buque aludido, una afrenta más a un pueblo que se muere de hambre y que no encuentra respuestas de un Estado que literalmente naufraga sin dirección en las profundidades de la impunidad.