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Necesito despertar

En una columna pasada les comentaba de la cantidad ingente de motocicletas que circulan por las calles de la ciudad donde vivo. Ahora les comento de los automóviles, que también hay muchos, lo que hace que la polución (o contaminación intensa y dañina del agua o del aire) acreciente de manera dramática; pero esto no se nota; es decir, la polución.

Como lo mostraban unos expertos que examinaban las aguas del río Ganges en la India en un documental de la National Geographic. Este río recibe las aguas residuales de muchas ciudades, los desechos industriales y las ofrendas religiosas envueltas en plásticos no degradables y, por increíble que parezca, desde tierra o desde el aire, la polución pasa desapercibida para el ojo humano. Para notarla, entonces, los expertos tienen que usar un programa especial que tiene la habilidad de marcar la contaminación en un color más encendido al color normal que presenta el río. Ahora, el punto es este: esta contaminación nos afecta a todos. ¿Por qué? Porque altera nocivamente la pureza o las condiciones uniformes del planeta en el que vivimos, ya que lo contagia o infecta. Porque lo pervierte, lo corrompe y hasta lo profana y nosotros dependemos de su “salud” para poder sobrevivir.

Por eso las palabras de esta canción de Melissa Etheridge titulada “Necesito despertar” (I Need To Wake Up) deberían convertirse en un lema para nosotros: ¿he sido descuidado? Llévame adonde se supone debo estar, a comprender las cosas que no puedo ver. Porque necesito moverme, necesito cambiar, necesito sacudirme, necesito hablar, algo tiene que romperse, he estado adormecido, necesito despertar ahora. Así es, querido lector, es ahora, en el tiempo actual, que eso tiene que suceder. “Nosotros sabemos que este mundo se queja y sufre de dolor, como cuando una mujer embarazada está a punto de dar a luz”, dice la Biblia. “Y no solo sufre el mundo, sino que también sufrimos nosotros…, sufrimos en silencio” (Romanos 8:22-23 TLA).