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Entre la Otan y la UE

El 18 de abril, el Parlamento Europeo dio el visto bueno a la creación de un Fondo Europeo de Defensa para el período 2021-2027. Estados Unidos (EE UU) se opone a las condiciones de la Cooperación Permanente Estructurada (Pesco, por sus siglas en inglés), por la cual países de la Unión Europea (UE) han iniciado el desarrollo de 34 proyectos de armamento.

El reglamento permite que participen empresas extracomunitarias, pero exige que la propiedad intelectual del proyecto sea exclusivamente europea y no permite que terceros países impongan controles a la exportación del armamento construido. La participación en los proyectos de la Pesco también es limitada y sometida a la aprobación unánime de los países de la UE, por lo que EE UU teme que el veto de un solo socio les deje fuera.

Los países europeos consideran que la Otan no puede hacerle frente a problemas como el yihadismo, la migración descontrolada o los ciberataques, que a pesar de no ser conflictos bélicos requieren de una actuación militar. La unión de factores (inestabilidad mundial, nuevas amenazas y revolución tecnológica) da a Europa una oportunidad para un cambio en su política de defensa, mientras que EE UU espera un replanteamiento con las nuevas autoridades comunitarias.

En una carta dirigida a Federica Mogherini, la Alta Representante de Política Exterior de la UE, la subsecretaria estadounidense de Defensa, Ellen Lord, advierte que “Estados Unidos está profundamente preocupado”.

En el texto acusa a la UE de desarrollar sus capacidades militares “de una manera que produce duplicación, sistemas militares que no son interoperativos, dispersión de los escasos recursos de defensa y una competencia innecesaria entre la Otan y la UE”. Máster en Relaciones Internacionales y en Estudios Asiáticos.