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Conservador de izquierda

Observemos este ejemplo que he leído esta tarde en un medio: “Todo ese proceso ha estado en secretividad”, enunciado correcto; sin embargo, aparece “secretividad”, término sin existencia semántica en español, por lo que lo normal habría sido “Todo ese proceso se mantiene en secreto” y ya.

“Yo soy simpatizante del Partido Nacional porque mis ideas son conservadoras”, dijo un político; un profesor de la UPNFM aclaró: “Mi pensamiento es progresista, es liberal”. Al revisar el concepto de “conservador” encuentro que este es un término que ofrece algunas oscuridades semánticas pero que suele aplicarse a individuos o partidos u organizaciones de derecha; se dice que el conservador está en favor de mantener el orden social y los valores tradicionales frente a las innovaciones y los cambios radicales; el conservador se opone al liberal, al progresista (aquel que se comporta o actúa de una manera alejada de modelos estrictos y rigurosos; por ejemplo, el “progresista” no está muy en contra de las diversidad sexual, del aborto; en cambio, los conservadores por lo general están en contra de estas cosas).

La esencia doctrinal del conservador consiste en creer que el devenir histórico no es un camino de perfeccionamiento que hay que continuar, sino que, por el contrario, existen determinados valores eternos que son en sí mismos perfectos y que el intento de reformas será un empeoramiento; trata, por lo tanto, de conservarlos. La principal dilogía de esta palabra (conservador) es que también se puede aplicar, y no se aplica, a ideologías de izquierda. Se sabe que todo poder es conservador, acaso por simple supervivencia, o tal vez por creerse en posesión de las claves de bien común. No obstante, puede distinguirse entre aquellos que creen que es preciso que todo cambie para que todo siga igual y los que creen que nada debe cambiar, y a estas dos formas pueden aplicarse los términos movilista e inmovilista. Grandes líderes marxistas en su retórica han actuado como verdaderos conservadores.

El conservador de la izquierda suele calificar a los progresistas de dentro de su propio bando como reformistas, revisionistas o izquierdistas, y a su vez recibe de ellos (los progresistas) el calificativo de dogmáticos, claro, todo esto con carácter desdeñoso.