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¿Qué es amar?

Hace unos días leí un libro de Michel Quoist sobre el amor y me parece más que apropiado transcribir algunos pensamientos bellos sobre el amor que podrían aplicarse muy bien cuando hay una pareja en la familia próxima a casarse.

Nadie puede vivir sin amor. Bien o mal, poco o mucho, todo hombre ama y es amado, y la plenitud de cada uno se mide por el amor que ha recibido y por el que da; pero ¿de dónde viene ese amor? Todo curso de agua necesita una fuente. Esa irresistible corriente de amor que pasa por el corazón de todos los hombres, desde siempre, necesita un origen. Para un cristiano, la fuente única es Dios. San Juan nos lo dice: “Todo amor viene de Dios”.

He ahí que el hombre, modelado por el amor eterno, no puede prescindir del amor; es su razón de ser. Esta hambre en su cuerpo, en su corazón, en su espíritu, esta necesidad esencial de amor y de ser amado que le es consustancial, es en él el sueño eterno de Dios, está en todo su ser, como las huellas digitales del amor creador. Cualquiera que sea la vida del hombre, nada ni nadie podría borrar esas huellas. Esencialmente, ¿qué es amar? Amar es proponerse el bien del otro y, para ello, olvidarse de uno mismo, dar, lo más posible, de lo que uno tiene y, más aún, de lo que uno es. En el matrimonio es dar su cuerpo, su corazón, su espíritu, toda su vida.

El amor en el matrimonio debe ser recíproco, decir, cada cónyuge debe proponerse la verdadera felicidad del otro y darlo todo para obtenerla. Esta donación recíproca se hace comunicación y de ella nace la unidad, dos seres que se aman llegan a ser uno solo. Amar es difícil, pero apasionante; nunca se acaba de amar.

Cuando se casan nuestros hijos este es el amor que deseamos en la nueva pareja, y confiamosvivamente que vivirán esa experiencia única e insustituible del amor verdadero.