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Un país, dos sistemas

Reino Unido entregó Hong Kong a China en 1997. Bajo el lema de “un país, dos sistemas”, China se comprometió a garantizar las libertades civiles del territorio durante los siguientes 50 años.
En Hong Kong, cientos de miles de personas han salido a la calle para marchar en contra de un proyecto de ley de extradición que, según las autoridades, permitiría que presuntos culpables de delitos penales sean enviados a China continental para ser juzgados.

Los protestantes aseguran que esa ley podría permitirle al Gobierno de Pekín perseguir a sus opositores políticos y terminar con la independencia judicial de esta ciudad semiautónoma. Además, aseguran que las personas estarían sujetas a la detención arbitraria, al juicio injusto y la tortura bajo el sistema judicial chino.

En 2014, China impuso restricciones al sistema electoral de Hong Kong, lo que desató las protestas conocidas como la “revolución de los paraguas”. En 2016, varias personas, entre ellos, un grupo de editores de libros críticos con el régimen chino, “desaparecieron” de Hong Kong y reaparecieron en China continental.

En enero de 2017, un hombre de negocios, Xiao Jianhua, fue secuestrado por agentes chinos del hotel en el que se encontraba en Hong Kong y trasladado a China. Estas acciones representan una violación del espíritu y la letra de la Ley Básica que China aprobó para regular el funcionamiento de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, y una violación del principio de “un país, dos sistemas”.

China intenta absorber a cualquier territorio terrestre o marítimo que se encuentre en su zona de influencia, y no respeta ningún compromiso, mientras Hong Kong lucha por mantener el principio “un país, dos sistemas”.

Máster en Relaciones Internacionales y en Estudios Asiáticos