60 años de guerra civil

George Weigel, uno de los más importantes escritores católicos norteamericanos, gran biógrafo de San Juan Pablo II, ha escrito un interesante y duro artículo sobre lo que ha ocurrido en el Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia, en Roma, con los cambios que en él se han producido. En el artículo, titulado Los vándalos saquean Roma… de nuevo, se refiere a la purga de profesores que eran fieles a la línea anterior del Instituto y a la supresión de algunas asignaturas tan importantes como la Teología Moral Fundamental.

Pero también en el artículo, Weigel habla de la guerra civil que surgió entre los teólogos reformistas a partir de la tercera y cuarta sesión del Concilio Vaticano II. Un sector de esos teólogos, que habían estado unidos en las dos primeras sesiones y en los trabajos preparatorios, defendía la renovación dentro de la fidelidad a la Palabra de Dios y la Tradición; el personaje más significativo era Joseph Ratzinger. El otro sector, cuyo nombre más conocido era Hans Küng, defendía, por el contrario, la ruptura para comenzar con una nueva Iglesia, casi de cero. Durante la etapa en que estuvieron unidos se creó la revista Concilium, en la que todos participaron. Después, y como expresión de esa ruptura, los que querían una interpretación del Concilio en continuidad con la tradición abandonaron Concilium y crearon Communio.

Tras esto, dice Weigel, y después de quince años de lucha, fue elegido pontífice un hombre de la línea de continuidad, Karol Wojtyla, arzobispo de Cracovia, que no tardó en llamar a su lado al hombre más representativo de su corriente: Joseph Ratzinger, haciéndolo prefecto de Doctrina de la Fe. La decisión que ambos tomaron con respecto al otro sector fue la de respetarlos y dejarlos en sus cátedras, salvo excepciones (Küng, Vidal, Boff) no se hicieron purgas y los teólogos de la ruptura siguieron controlando la mayor parte de las cátedras de Teología.