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Rescate, ¿quebrará al Gobierno?

El rescate de Pemex, con base en el plan de Negocios 2019-2023 para recuperar a esa paraestatal, es probable que no la saque del hoyo y además pueda llevar a una crisis al Gobierno federal. Hay algunas variables todavía difíciles de predecir que pueden hacer la diferencia entre que funcione o no funcione, pero con las que ya se tienen proyecciones será muy costoso sacarlo adelante y con más posibilidades de que se atasque en el intento y se lleve “entre las patas al Gobierno federal”.

La balanza comercial petrolera es negativa, es decir, gastamos más dólares en las importaciones de gas, gasolinas y petroquímicos que los que recibimos por la exportación de crudos. El sector energético es un consumidor neto de dólares, ya no suma dólares a la economía mexicana.

En pesos sucede algo parecido, las inyecciones o subsidios para mantener a esa empresa a flote son mayores a los que aporta por impuestos, y más si contabilizamos sus pasivos laborales en pensiones, que alcanzan en el presupuesto de 2019 el doble que lo presupuestado para la Secretaría de Marina.

¿Contará el Gobierno con los ingresos suficientes, con un crecimiento menor al 1%, para seguir apalancando a Pemex y construir una refinería, cuya producción empezará hasta casi a finales del sexenio y con pérdidas estimadas por el Instituto Mexicano del Petróleo en los próximos 20 años?

No, si mantiene ese plan, sí, si cancela la refinería de Dos Bocas e incorpora a la apertura energética como principal factor para aumentar la producción de petróleo y reduce las expectativas negativas sobre el país.

El presidente López Obrador tiene la decisión sobre el camino a tomar. Uno empantanará más a la economía y el otro ayudará a sacarla del lodo y evitar que se hunda más.