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Canto de amor

Hoy quiero cantarte, Señor, un poema de amor en agradecimiento a lo inmenso y bello que has hecho por todos los hombres. Hoy quiero abrirte mi corazón y expresarte esos sentimientos luminosos que inspiras en tus hijos y pedirte que nos permitas amarte siempre con un corazón generoso y alegre.

Siento una inmensa alegría, mi corazón está muy agradecido, siento mi alma cantar porque Tú has hecho maravillas. ¡Qué grande es tu nombre, Señor, por toda la tierra¡ No me alcanzan las palabras para expresarte lo que mi alma experimenta en este momento. Quiero gritar a los cuatro vientos que Tú eres hermoso, bello, lleno de ternura y amor.

Que nos amas sin razón, sin condiciones, que somos tus hijos consentidos, predilectos, que somos muy especiales para ti, que nos cuidas como un padre y una madre amorosos, solícitos, sacrificados, entregados, hasta dar la vida por nosotros.

Quiero expresarte palabras distintas, murmullos y sonidos solo audibles para ti, como una comunicación interna entre Tú y yo, a solas los dos, mirándonos, amándonos, recreándonos, abrazándonos, con una corriente vital, que no necesita palabras, solo interioridades, solo intimidad, solo presencia, solo amor.

En este momento, las lágrimas corren por mis mejillas, debido a la felicidad que me embarga.

Soy una maravilla de tus manos, me has creado a tu imagen y semejanza. Me entrego a ti, Amado Padre, Jesús Hombre Salvador y Espíritu Divino del poder y la vida, me entrego totalmente a este misterio triple, con todas las fuerzas de mi corazón, alma, espíritu y voluntad. Lo acepto todo con amor. P. I. Larrañaga