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¡El estrés o cuatro!

“Solo hay dos maneras de vivir en tu vida: una es como si nada es un milagro; la otra es como si todo es un milagro”: Albert Einstein.

Las complejidades del mundo en que vivimos muchas veces ponen en peligro el olvidar lo que es más importante, es la vida, que nos permite desarrollar, crecer, aprender.

Cada vez que el ser humano pierde el control y se siente en desequilibrio entra en estrés, esto causa manifestaciones físicas en el cuerpo, como ser las defensas bajas, presión arterial alta, depresión, insuficiencia cardíaca, acné, eccemas y bruxismo, lo cual hace sentir a la persona más irritada, agotada y nerviosa.

Si usted lo siente continuamente, lo evidencia con variaciones de peso inusuales, insomnio, dolores de cabeza frecuentes, decaimiento. Se ha comprobado que cuando la persona está en estrés el hígado libera mayor cantidad de glucosa en el torrente sanguíneo, se libera cortisol, que altera el equilibrio hormonal.

Es allí más frecuente en los hombres, donde la testosterona baja, donde existe mayor incidencia de depresión. “Da el primer paso con fe. No tienes por qué ver toda la escalera, basta con que subas el primer peldaño”: Martin Luther King. La expectativa de vida se anula cuando el estrés invade. Si esta se vuelve opresiva nunca será controlada por medios naturales, debe ser abordado espiritualmente.

Dios tiene el poder para destruir las cadenas de la esclavitud del estrés. “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”: 1 Pedro 5:6-7. “No os afanéis por la vida: Mateo 6:25. “Libere su estrés, descanse en Dios”.

“Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”: Jean Paul Sartre. Viva la plenitud de un eterno presente, toda fortaleza mental que no sea derribada será la cueva del estrés.