No amar es no actuar

La vida está hecha de momentos de encuentro y que fluyen a través de las relaciones. Nuestra vida no es solitaria, está vinculada y ligada a la de otros. Les ofrecemos este salmo, explica Lourdes Badenes, para compartir y seguir juntos dando nombre a lo que para cada uno es amar y cómo eso da vida. Celebren que el amor los ha unido desde lo pequeño y lo posible hasta lo grande y sublime.

Amar es repartir pan donde no hay y suscitar el hambre allí donde la gente muere de inapetencia. Es tender puentes y fletar barcos, construir casas y derribar las que amenazan ruina, plantar árboles tanto frutales como los que solo han de dar sombra. Es enseñar a amar por encima del sufrimiento y combatir la tristeza porque esta se opone al amor creador. Amar es otorgar sentido a la impotencia voluntaria movida por el amor y otras veces es denunciar en voz alta y con recias palabras la impotencia que pretende justificar el miedo y la inactividad, que es precisamente el mayor pecado.

No amar es no actuar, no sentir inquietud por nada, no tener preocupación alguna, no leer los periódicos, no saber interpretar una mirada suplicante, no sonreír, no dar confianza, no dar trabajo, no visitar a los enfermos. No amar es permanecer indiferente al amor de los demás, no ser accesible a los ruegos, a las confidencias, a las muestras de agradecimiento. Es no esforzarse por comprender, no responder a la primera llamada, no ser lo bastante acogedor por falta de sencillez al dar acogida. No amar es no dar pan al que tiene hambre, no vestir al que está desnudo, no visitar al que está encarcelado; no actuar.

Amar es sentir como Tú, vivir como Tú, amar como Tú. Amar es mirar como Tú, escuchar como Tú, entregar la vida como Tú.