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Pasión y perseverancia

Hace unos días, mi amiga y colega Adamari López mostró en las redes sociales las cicatrices que le dejó el cáncer en los senos. Desde 2005, la exitosa presentadora tuvo que someterse a un duro tratamiento para salir adelante, pero nunca se rindió.

Como otros supervivientes de dolencias graves, Adamari es un ejemplo de perseverancia, pero aquellas personas que no han padecido una experiencia extrema, ¿cómo saben si realmente son perseverantes?

Recientemente encontré el llamado Índice de Grit, que revisa nuestros niveles de pasión y perseverancia. Fue ideado por Ángela Duckworth, reconocida psicóloga de la Universidad de Pensilvania y estudiosa de cómo la pasión y la perseverancia por las metas hacen la diferencia para alcanzar resultados.

Mediante un test con sencillas preguntas podemos revisar nuestra situación con respecto a la pasión y cómo va el propósito profundo que nos impulsa a seguir intentando los más grandes anhelos. El índice también mide el nivel de perseverancia. Esto es, la capacidad de no darnos por vencidos en poco tiempo, luego de haber comenzado, a pesar de los contratiempos u obstáculos en el horizonte.

¿Cuál de las dos será más importante? ¿La pasión o la perseverancia? Pues, en realidad, el mejor resultado se obtiene con la suma de ambas. Nada hacemos con transpirar pasión por lo que hacemos si al primer escollo abandonamos y nos damos por vencidos.

Tampoco con ser perseverantes y llegar hasta el final solo por llegar, sin un propósito profundo que nos guíe.
En mi caso, a la combinación sumé una tercera “P”, que es la de paciencia. Por eso, en el libro “Un buen hijo de P…” subrayo la importancia de estos tres elementos: son los pilares de una mesa que los necesita para mantener el equilibrio.

El gran escritor y filósofo francés Albert Camus confesó cierta vez: “En la profundidad del invierno aprendí que en mi interior hay un verano invencible”. Para vivir de acuerdo con nuestras propias convicciones, no queda otro remedio que descubrir la pasión, alimentar la perseverancia y cultivar la paciencia. Solo así lograremos lo que tanto queremos y merecemos.