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Crisis de credibilidad

¿Por qué es tan difícil entenderse entre el Gobierno y los gremios de salud y del magisterio en la actual crisis? Que parece que hablaran dos idiomas totalmente distintos. Es una crisis de falta de diálogo o se trata más bien de una crisis de credibilidad, donde las partes simplemente no creen en la palabra del otro, a eso parece apuntar todo. Porque a las deficiencias de este Gobierno bien se le pueden coronar diciendo que tiene una pésima estrategia de comunicaciones. A lo más que llegan es siempre a sacar al mejor gallo de pelea dentro del nacionalismo para que se enfrente con los protestantes, pero no para tratar de llegar a un acuerdo, sino para dejarles clara la postura rígida y la única convicción que actualmente se maneja en el Estado, la cual es que solo el Gobierno parece entender los problemas y tener las mejores soluciones.

Esa incapacidad para comunicarse correctamente y de manera estratégica siempre surge de la falta de confianza en los planes que se tienen, en la debilidad que supone su implementación o en la falta de sinceridad en lo que se está haciendo, elementos que parecen converger en las posiciones gubernamentales, ya que no han sido capaces de refutar los argumentos de la presidenta del Colegio Médico, que sí sabe cómo estructurar una argumentación y defenderla. Pero por la parte del Gobierno parecen disco rayado solo repitiendo lo mismo, y lo que resulta difícil de creer cuando la realidad en los hospitales y en las escuelas contradice por completo el discurso gubernamental.

Si no hay incapacidad para comunicarse correctamente, entonces hay un marcado desinterés del Gobierno en mostrarle al pueblo cuáles son las funciones, los objetivos y los resultados que se esperan de las “comisiones de transformación” del sistema de salud y educación, ya que si no hay incapacidad ni tampoco desinterés nos quedamos en que los propósitos no son del todo sinceros, y razón tiene la presidenta del CMH de exigir que solo cuando los decretos cuestionados estén totalmente cancelados en términos legales, de intereses y de propósitos se puede entablar un diálogo sincero y productivo.

Porque no hay convicción clara de parte del Estado en lo que pretende hacer en los sistema de educación y salud, y esa falta de convicción en lo que se pretende, esa opacidad que guardan de exponer ante el público qué hacen esas comisiones y hacia dónde dirigen el sistema es lo que hace sospechar a la población que los propósitos detrás de estas comisiones no es otro que privatizar los sistemas de salud y educación o, al menos, llevar la privatización a un ámbito formal y legal, pues la privatización ya la sienten los padres de los alumnos y los familiares de los enfermos, que tienen que pagar un guardia de seguridad y la aseadora en los centros educativos y en los hospitales cada quien llevar su jeringa.

La convicción de ideas tiene que ver con la capacidad de probar por medio de la palabra una verdad que para nosotros existe, pero en esto ha fallado totalmente el Gobierno, incapaz de comunicarse, incapaz de darse a entender ante la población, por lo que la única convicción que subsiste es la que expone la doctora Figueroa, la educación y la salud son gratuitas, no se trata de un negocio, sino de un derecho. Esas sí son convicciones, mientras al Gobierno solo le queda repetir la misma mantra, en ningún lado se habla de privatización ni despidos.