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Guerra fría tecnológica

El presidente Donald Trump anunció una tregua a Huawei, al retrasar hasta el 19 de agosto el veto a que la empresa china pueda recibir suministros estadounidenses.

El efecto fue inmediato en la bolsa de valores de Nueva York, cuyos índices subieron. Huawei consideró el gesto como irrelevante. Fundada hace 30 años, se ha convertido en el primer fabricante de productos tecnológicos del mundo y en el segundo mayor vendedor de celulares, solo superado por la coreana Samsung.

La semana pasada, el Gobierno estadounidense incluyó a Huawei, a la que señala como un riesgo para la seguridad nacional, en una lista negra que impide a las empresas de Estados Unidos hacer negocios con la compañía. En consecuencia, empresas como Google dejarían de suministrarle software y componentes, así que sus terminales móviles podrían dejar de tener acceso a algunos servicios de Android y a las aplicaciones como Gmail y Google Maps.

El liderazgo por la tecnología 5G, el futuro de la comunicación inalámbrica, es una de las razones de la nueva rivalidad entre China y Estados Unidos, a pesar de que Huawei compró el año pasado 11,000 millones de dólares en componentes a empresas estadounidenses.

El Gobierno chino aún calcula medidas de respuesta. Una de ellas podría ser restringir las exportaciones de tierras raras, materiales indispensables para la fabricación de productos de alta tecnología. China produce el 90% de estos materiales en todo el mundo.

Washington acusa a Huawei de robar tecnología, de incumplir el régimen de sanciones con Irán y especialmente de mantener lazos con el Gobierno chino, todo lo cual la convierten en un peligro para su seguridad nacional, marcando así la guerra fría tecnológica.
Máster en Relaciones Internacionales y en Estudios Asiáticos.