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Educación, salud y empleo

La educación, la salud y el empleo se han concebido como una función de alto sentido social, por eso es imperativo que haya congruencia entre la educación, la salud y el empleo para conocer los problemas, analizarlos y darles una solución que permita mejorar la calidad de los servicios. Para lograr una efectiva vinculación no solo hay que tomar en cuenta la estructura demográfica, sino las necesidades y prioridades regionales y nacionales.

Es indudable que si no contamos con maestros de excelente calidad no podremos lograr un nivel de desarrollo que nos permita vivir mejor. Los procesos educativos que hemos implementado solo han contribuido a perpetuar las condiciones sociales y económicas que han negado la posibilidad de que el país realice su propio destino histórico.

Esto solo lo podemos evitar si la educación formara parte de un conjunto de procesos intencionalmente orientados hacia el cambio. Mucho se ha discutido sobre la posibilidad de que el desarrollo de la educación contribuya al cambio social. Algunos sostienen que la educación, en cuanto representa los intereses de la clase dominante, no puede contribuir a modificar las características del sistema social.

Otros proponen como estrategia del cambio social a través de la educación haciendo una paulatina transformación de los valores sociales.En un proceso educativo lo ideal sería que los maestros desarrollen una conciencia que les permita comprender las responsabilidades que tienen ante la sociedad, y así puedan decidir compartir sus bienes, su talento y su trabajo con los sectores que carecen de lo indispensable; pero no podemos esperar que las instituciones ni con el óptimo funcionamiento garanticen que los maestros promuevan cambios que el país requiere, ya que el papel de las instituciones formadoras de docentes solo ha sido para mantener y reproducir el sistema, que nos tiene en una crisis social y económica profunda. La insalubridad, las enfermedades y la desatención de la salud son otros aspectos, junto con el hambre, que caracterizan la dramática situación social que vive la población.

En el presente siglo de la tercera revolución tecnológica, todavía nuestra población padece de desnutrición, enfermedades infecciosas y parasitarias, el bocio endémico, paludismo, poliomielitis y la tuberculosis, que hace ciento cuarenta años se descubrió.

Sin embargo, como no hubo una relación de los dos factores, se incrementó el desempleo y el subempleo, que trajo como consecuencias la migración interna a las ciudades principales en búsqueda de trabajo, formando así barrios y colonias marginales que son una bomba de tiempo. Luego, esta misma población está inmigrando hacia Estados Unidos y Europa por hambre, inseguridad y muerte.