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Educación, laberinto sin salida

Para el mejoramiento de la calidad de la educación es necesario introducir una serie de acciones y cambios en las diversas áreas y niveles del sistema.

La calidad podría mejorarse si se toman los siguientes insumos. Uno, en los docentes, programas y contenidos y en métodos de técnicas de enseñanza. La educación es un proceso de formación del educando, eso hace necesario una mejor preparación del docente, poniendo de inmediato acciones y programas que permitan elevar sustancialmente la calidad de la enseñanza que se ofrece a los futuros maestros, y para lograr este objetivo hay que implementar el bachillerato en Educación como antecedente para su formación como docente, esto obligaría a elevar los niveles académicos formadores de docentes.

También se requiere la reestructuración de los planes y programas de estudio para que las instituciones respondan a criterios de mayor calidad para que haya una congruencia con los planes y programas de estudio de los niveles donde los futuros maestros realizarán su labor de enseñanza-aprendizaje.

En la revisión de los programas y contenidos de todos los niveles es necesario incorporar contenidos que correspondan a las características de cada región, pero para esto hay que ir pensando en la descentralización. En el currículo de la escuela básica, que sigue siendo todavía muy débil, debe ponerse atención especial a la enseñanza del español para que los alumnos se expresen correctamente en forma oral y escrita, también hay que mejorar mucho la enseñanza de las matemáticas, despertar el interés de la ciencia, la tecnología, el arte, el aprendizaje de la historia y formar el hábito de la lectura.

Sobre los métodos y técnicas que generan el fracaso escolar y la reprobación, solamente se pueden reducir mejorando los niveles de aprovechamiento de los alumnos, aplicar métodos que faciliten la atención individualizada, perfeccionar los sistemas de supervisión y diseñar técnicas de evacuación coherentes con las características de los alumnos.

Para lograr el éxito de estos tres ejes fundamentales hay que completarlos con servicios bibliotecarios, incrementándolos, actualizando los textos y, bajo la administración con personal calificado, la construcción, reparación y mantenimiento de las instalaciones escolares. Para una transformación de verdad se requiere un presupuesto elevado, que solamente lo podríamos hacer reduciendo el tamaño de algunas instituciones que absorben cantidades elevadas de dinero con resultados deficientes y combatir la corrupción, la plaga que empobrece a los países.