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¡El alcalde ha reaccionado!

El alcalde de Santa Rosa de Copán ha reaccionado. Fuera del enojo, la descalificación que se acostumbra entre algunas autoridades públicas con respecto a los periodistas y de sus contradicciones, al final se ha comprometido a trabajar para evitar que la destrucción del bosque en Santa Rosa continúe en la forma en que se hace.

No ignoro el carácter colegiado de las municipalidades, pero no me consta que el alcalde, en las sesiones de la Corporación, haya emitido un voto particular en contra de los permisos de urbanizaciones. Desde mi artículo parece que se ha comprometido a luchar en contra de la mayoría de los regidores que, según sus palabras, le han ganado la partida.

Pero lo mejor es la reacción de la población: 15 personas que me conocen me han escrito, respaldando mi artículo, y en la publicación de sus declaraciones, que he leído con interés, la mayoría de las personas han reaccionado en su contra. Uno que otro, por amistad, le da ánimo para que siga en su conducta política, cosa que no me sorprende. Algunos creen más en los colores políticos que en la defensa de los intereses colectivos. Lo que no me esperaba es que el señor alcalde se haya disgustado con un desconocido insignificante que lo critica. Es evidente que el hecho de que la crítica se haya hecho en este periódico lo saca de sus casillas. En tres oportunidades se refirió a que estoy orinando fuera de la “nica” (¿Tiene problemas urinarios?).

Pero los hechos lo desmienten. Y como me desconoce, en un ninguneo innecesario que me prestigia pasa por alto que conozco las leyes. Las ciudades tienen un límite físico y solo el INA puede establecer una ampliación de su radio urbano. Las urbanizaciones que vi creo que están fuera del mismo, ya que si hay cosa que aquí nos gusta es el incumplimiento de la ley. Puedo incluso estar equivocado, pero el fin que procuro no es molestar a nadie, sino que colocar a las autoridades al servicio de la población para que, en el cumplimiento de sus deberes, protejan el bien común.

Los cargos públicos no son un premio y, en su desempeño, no pueden hacer todo lo que quieran; por ejemplo, poner los nombres de sus progenitores a las obras públicas. Eso es una desvergüenza, pues se construyen con los recursos de todos y no deben usarse para encumbrarse sobre las mezquindades personales, honrando a familiares, por más respeto que les tengan a sus progenitoras.

Vamos a lo positivo. Si el alcalde tiene interés en atender mis reclamos, le pido que lea el que le ha enviado el abogado Arnulfo Bueso Pineda. No sé si tiene capacidad de lectura para conocer un documento bien justificado que, posiblemente, recoja polvo sobre su escritorio. Debe hacer un esfuerzo. Allí encontrará las justificaciones que confirman que no estoy orinando fuera de la “nica”, tengo razón, y por el cargo que desempeña y en respuesta al salario que recibe debe dedicarse a defender los intereses de los vecinos que han votado por su candidatura para que lo haga. Como corresponde.