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Bajo penumbras

El país está a oscuras, el estado fallido deambula en tinieblas, el bolsillo de los ciudadanos es un pozo profundo y vacío, parece que la luz está tan lejana en un país donde la corrupción estatal se ha entronizado como amo feudal que no permite respiro de sus víctimas.

La procacidad es absoluta cuando el estado culpa a la Empresa Energía Honduras por el desastre del sistema energético del país cuando son ellos mismos quienes transaron en la oscuridad de la impunidad con contratos lesivos a los intereses nacionales.

Así que el discurso no se cree, pues los hechos gritan más fuerte y no permiten escuchar anacrónicas sílabas que pretenden engañar a la ciudadanía, aparentando brindar la solución cuando ellos mismos son parte del problema central.

La energía y muchas otras cosas están a oscuras por los incrementos abusivos del estado fallido que no se cansa de exprimir al pueblo pretendiendo que este último pague las consecuencias de la proterva administración y sobre todo de bochornosos actos de corrupción que han robado los recursos.

Solo hasta que se regrese a un verdadero estado de Derecho, donde la ley y la justicia corran como ríos, llenando los pastos secos de la impunidad y el latrocinio es que tendremos nuevamente esperanza de ver un país con un mañana renovado; de otra manera, la noche oscura puede alargarse más allá de lo esperado por este pueblo.

Honduras no merece este túnel en el cual los fantasmas acechan por doquier, esta amada tierra de Morazán, Cabañas, Juan Ramón Molina, Amaya Amador, Cáceres, y tantos hombres y mujeres ilustres, no merece ser doblegada por la oscuridad perenne.

Por la noche durará el llanto, pero en la mañana vendrá la alegría y los cantos de victoria; resiste tierra mía, que los malos no serán para siempre, resiste hasta que pasen los quebrantos.