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Perdonar y avanzar

Nick Ut, fotógrafo de la Associated Press, cubría la guerra de Vietnam en 1972. Al norte de Saigón vio a unos niños corriendo junto con una niña de unos nueve años completamente desnuda, con los brazos extendidos y con la piel literalmente ardiendo a causa de las quemaduras con napalm. Nick le tomó una fotografía. Conmovido por su dolor, la llevó a toda prisa a un hospital sudvietnamita. Esa foto recorrió el mundo. Y cambió para siempre la forma en que la humanidad contemplaba esa espantosa guerra. Nick ganó con esa fotografía el premio Pulitzer. La niña que aparece en la foto es Phan Thi Kim Phuc, nacida en 1963 en la aldea de Trang Bang. Después de 19 operaciones en 14 meses se recuperó en el hospital Barsky, el hospital norteamericano de Saigón, donde su atención fue pagada por una fundación privada. Nadie esperaba que sobreviviera, pero sobrevivió. Años más tarde, habiendo ingresado en la facultad de Medicina de Saigón, la descubrió el Gobierno comunista que se había instalado y queriéndola utilizar como símbolo le ayudó a estudiar. La mandaron a Cuba, donde conoció a Bui Huy Toan, un joven vietnamita, y se casó con él. Viajaron a Moscú y, de regreso a Cuba, cuando su avión aterrizó en Terranova, pidieron asilo en Canadá. En 1996 fue invitada a hablar en el Vietnam Veterans Memorial, en Washington, y ahí habló de la paz y del perdón. Explicó que cuando fue capaz de perdonar a quienes le hicieron daño sus heridas del alma por fin empezaron a sanar y una paz interior la invadió por completo. Allí conoció y abrazó públicamente al piloto, que erróneamente había vaciado las bombas sobre su aldea. Este se soltó en llanto y se arrodilló frente a ella.

Ahora como ciudadana canadiense es embajadora de buena voluntad para la Unesco y dirige la fundación Kim, que ayuda a las víctimas de guerra inocentes. Todos los que la conocen hablan de la sorprendente paz que irradia. ¿Comprenderemos también nosotros que solamente cuando perdonamos nos volvemos a ubicar en el presente?

LO NEGATIVO: Cultivar el rencor y revivir el mismo odio una y otra vez.

LO POSITIVO: Aunque difícil, desprenderse del pasado que nos perjudicó, perdonar y avanzar así, sin odios, vivir en paz nuestro presente y nuestro futuro.