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Cómo educar a los hijos

En nuestra sociedad identificamos claramente el tener más con el estar mejor. Esto se traduce en intentar que los hijos tengan de todo, que no les falte nada. Esto sucede especialmente aunque no únicamente en aquellas personas que pasaron estrecheces cuando eran pequeños, la experiencia negativa que esto les pudo suponer (no a todos) les hace pensar que no deben permitir que a sus hijos les suceda lo mismo. Por ello intentan darles de todo. De hecho, hasta algunas parejas deciden tener menos hijos para que los que nazcan puedan tener más cosas, asegura Enrique Lutch.

Pero no solo potenciamos el tener de todo, sino que los niños nos exigen inmediatez y que sea cuando ellos quieren. Tiene que ser y tiene que ser ya. Si no lo consiguen en el momento que lo quieren vienen los problemas, los malos comportamientos, el chantaje emocional, o la pesadez de aquel que está a toda hora recordando lo que quiere y no tiene. Esto hace que, con frecuencia, les compremos cosas antes de que estén preparados para ellas. El tener, el dinero, el poder pueden ofrecer un momento de embriaguez, la ilusión de ser felices, pero al final los dominan y los lleva a querer tener cada vez más, a no estar nunca satisfechos. Y terminan empachados pero no alimentados, y es muy triste ver una juventud empachada y débil.

Por todo ello es tan importante saber decir no, Saber hacer ver a nuestros hijos que para gastar se necesitan unos ingresos y que estos no son ilimitados, que todo no se puede comprar, intentar mostrarles que si no tienen algo que los otros tienen, no pasa nada. Ninguna familia es igual a la otra, cada una tiene sus propias características diferentes a las de los otros. No todos educan igual a sus hijos y esto no es malo. Aprender a decirles no a nuestros hijos es una enseñanza que les va a permitir construirse un futuro mejor que ya les enseñará a vivir bien con menos. Es educar niños fuertes que aprecien lo importante y que no se empachen de cosas y de consumo.