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Comisión decoradora

Muy seguramente en estas recién pasadas fiestas de fin de año, en las cuales se disfruta de platillos agradables al paladar, también muchos hogares hondureños se adornaron con decoraciones alusivas a la temporada.

También el Congreso Nacional, no queriéndose quedar atrás, aprobó que la comisión decoradora de la Policía Nacional siga ejerciendo tal oficio hasta el año 2022: esto es igual a decir que un Estado interviniéndose a sí mismo es un Estado fallido que implícitamente acepta su total y absoluta incapacidad de administrar la función pública.

Así que seguiremos en el circo mediático maquillando lo que ya no funciona y que está enfermo desde adentro, asuntos internos que se solventan no con paliativos superficiales, sino con intervenciones quirúrgicas a profundidad para extirpar los tumores que lamentablemente tan extendidos se encuentran en nuestras fuerzas de seguridad.

Los presupuestos para las armas son infinitamente superiores a lo destinado a la cultura, la educación, la innovación tecnológica, generación de empleo y la salud. De hecho, y solo para ejemplificar, muchos uniformados ganan muchísimo más que los maestros que están abandonados en las tierras del olvido.

Los cánticos de sirenas que han anunciado aumentos a la clase docente para los próximos años es irreal y fantasiosa, ya que la inflación es altísima en un país que tiene niveles micro y macroeconomicos pésimamente manejados, lo cual significa que los aumentos pírricos que vienen no harán mayor impacto en la economía del ciudadano, puesto que la capacidad adquisitiva de nuestra moneda es limitada.

Así que en este inicio de año siguen las decoraciones por doquier, en la Policía; en la Secretaría de Educación, que ahora cobrará matrícula a los pajarracos; en la Secretaría de Salud, que hace ratos está en unidad de cuidados intensivos como resultado de tanto saqueo. En fin, solo los adláteres del aciago Estado siguen pensando que este barco va viento en popa, cuando la realidad es que la corrupción ya se extendió tan profundo que la sustancia se diluyó, solo quedaron las comisiones decoradoras intentando maquillar lo inocultable.