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Líderes evangélicos

No creo que haya habido un tiempo en la vida democrática de Honduras en que los dirigentes protestantes estuvieran involucrados tan fuertemente con el Gobierno, donde las líneas no se pueden distinguir y por momentos pareciera como si la iglesia evangélica cogobernara con el partido en el poder. Por hoy están en muchas comisiones e intercambian sus puestos de dirigentes en la lides protestantes para pasar a ocupar algún puesto en alguna comisión.

Aunque la Constitución dice claramente que los clérigos no pueden ocupar cargos públicos, esta disposición se ha interpretado únicamente con la relación a la función pastoral estrictamente, siendo ignorada cuando se trata de cualquier otro puesto público, en el que igualmente se ejerce la función pública.

Los frutos de su labor, al menos en el muy corto plazo, en las comisiones que integran parecen ser buenos, haciéndose énfasis en su carácter moral y sus valores para darle un viso de rectitud a sus actuaciones; pero no podemos dejar de preguntarnos de estos mismos líderes protestantes si mostraron el mismo ímpetu, el mismo compromiso y el mismo valor para arriesgar sus propias vidas cuando apacentaban la grey del Señor, ya que sin duda el nivel del puesto que ocupan llevan consigo también un alto nivel de riesgo de peligrosidad, pero ante lo cual los dirigentes evangélicos no han dicho nunca no a cualquier llamado que se les ha hecho para integrar estas comisiones, que tienen como propósito sanear de la corrupción las entidades del Estado.

Muestra de la influencia que por estos tiempos ejerce en el Gobierno la iglesia protestante, pero también estas participaciones tendrán que sopesar en su debido momento sobre el actuar de la iglesia evangélica hondureña y si el involucramiento tan fuerte y la intimidad que muestran con el poder político y la agenda gubernamental tendrá consecuencias sobre el sector protestante hondureño. Si el trabajo de estos líderes rinde los frutos esperados, si su compromiso llega hasta el riesgo de muerte, es admirable ese nivel de compromiso, pero entonces huelga preguntar, enseñaron lo mismo a la grey que pastorearon, fue tal el compromiso que mostraron con la enseñanza y la misión del Nazareno, observaron sus ovejas que su credo iba más allá de la confesión y los conducía directamente a involucrarse de manera tan profunda en el cambio del mundo, del país. No podemos dejar de preguntarnos si esto fue así.

Transmitieron una fe profundamente activa, socialmente comprometida, que no respetara barreras legales o éticas para involucrarse en la función pública en virtud de provocar un cambio, en virtud de ofrecerle al pueblo un mejor desarrollo y un futuro más prometedor. Fue esa clase de fe, se trata de esa fe que comienza en el interior y produce en el exterior tal cambio que nadie puede ignorar, o se trata de una fe que se conserva al interior de los templos y que no es capaz de producir cristianos comprometidos que hacen de su vida misión y convierten a la misión en su meta de vida.

En las comisiones donde se han integrado los líderes protestantes se observan cambios, no tenemos certeza si estos cambios durarán de manera institucional, no nos hemos detenido a analizar el fortalecimiento institucional o el daño que se ha podido provocar en la institucionalidad con estas intervenciones por medio de comisiones especiales, no sabemos si estas intervenciones se han convertido en un antídoto contra la corrupción que actúa cuando se siente más la mordida de la serpiente de la corrupción o, por el contrario, dejan a las instituciones sin fortalezas internas, saneadas temporalmente solo esperando que se retiren los comisionados para que el fenómeno de la corrupción vuelva a echar raíces. Quisiéramos pensar que ese compromiso de los comisionados protestantes por la labor pública no vaya a convertir la fe, la verdadera fe, en una apología de la pasividad.