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¡La ansiedad!

El temor agudiza los sentidos; la ansiedad los paraliza”: Kurt Goldstein.

La ansiedad siempre limita la vida y le aprisiona en un mundo pequeño, le ahoga y le acondiciona las grandes interrogantes hacia la vida, los enemigos visibles e invisibles de la autoestima. Lo cierto es que la preocupación no elimina el dolor del mañana, sino la fuerza del presente; la ansiedad es un sistema que detona toda amenaza, todo aquello que nos afecta que se está dispuesto a ganar o perder. La ansiedad puede originarse por estímulos externos o situacionales, sean pensamientos, imágenes y acciones que provocaron este tipo de forma o mecanismo de defensa.

Existen muchos síntomas de comportamiento de la ansiedad, se caracteriza porque las personas evitan personas, lugares, postergan las cosas para después, intranquilidad, aislamiento, respuestas de sobresalto muy exacerbada, los síntomas físicos, como ser cambios en el apetito, dificultad para respirar, sudoración abundante, aceleración de la frecuencia cardiaca, sensación de mareo, presión arterial elevada, tensión muscular, dolor de estómago, dolores de cabeza o migraña. Hay un síntoma cognitivo como son las compulsiones, concentración deficiente, pensamientos acelerados, pensamientos cíclicos, incapacidad para tomar las decisiones, sensación que se desconecta con el mundo alrededor, sentimiento de culpabilidad intensa, estado de ánimo impredecible, en fin son muchas alteraciones.

Los peligros a los que cada día tenemos que hacer frente son de orden social y causa ansiedad el temor a fracasar, el no ser suficiente. Sumado a eso, los diferentes temperamentos, como ser muy autoexigente, perfeccionista, la baja tolerancia, más todas la frustraciones. “Gran parte de la tensión que la gente siente no viene de tener demasiadas cosas que hacer, viene de no terminar lo que han empezado”: David Allen.