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Ofertar y ofrecer

“Desde una motocicleta, desconocidos asesinan a exconvicto en Sonaguera”, leo en una nota, y pienso que el redactor no tiene una claridad del concepto de convicto, cuyo significado es “la persona que ha cometido un delito que ha sido probado, aunque no lo haya confesado”. Siendo así es como si dijéramos exasesino, pues desde el momento que cometió un asesinato es asesino. Un delincuente aunque ya haya cumplido su condena no deja de ser convicto. Luego, la expresión tuvo que ser “Desde una motocicleta, desconocidos asesinan a convicto en Sonaguera”. El nivel publicitario de la lengua es prolijo en palabrejas o palabras mal empleadas, como este ejemplo: “Más de 100 plazas en maquilas de Choloma, Villanueva y San Pedro Sula está ofertando la Secretaría de Trabajo”. Entiendo que ofertar es más aplicado en lo económico. Ofertar en una promoción de ventas es ofrecer durante un tiempo limitado un producto en condiciones ventajosas. Ofertar significa también exponer qué cantidad se está dispuesto a pagar por algo: “Ofertó dos mil dólares por aquel caballo peruano”. Si analizamos las acepciones, nos daremos cuenta que la Secretaría de Trabajo no está ofertando plazas de las maquilas, lo que está haciendo es ofreciendo plazas: “Más de 100 plazas en maquilas de Choloma, Villanueva y San Pedro Sula está ofreciendo la Secretaría de Trabajo” habría sido lo semánticamente correcto. Hoy leí en un medio escrito: “Además, esta mesa deberá abordar asuntos, como la no discriminación de las persona mayores de 30 años para que puedan acceder a un trabajo, salud, educación y defensa de la derechos de los afro-hondureños”. Esto de afro-hondureños lo dijo la presidenta de un partido político “emergente”. ¿Será que todos los negros de Honduras son hijos de africanos o tienen nacionalidad africana y hondureña? No lo creo. Y en otra página observé: “Se tiene como principal objetivo dar con el paradero de personas que han cometido hechos delictivos graves en perjuicio de sectores vulnerables de la población, como lo son niños, niñas, adolescentes y mujeres incluso pertenecientes a comunidades indígenas y afrodescendientes”. Se cree que los negros son de ancestros africanos como los blancos de Islas de la bahía lo son de ingleses; pero nunca escucha hablar de los anglo-hondureños o los anglodescendientes de Utila, Roatán o Guanaja en este caso les llaman “caracoles”. Nuestro problema es de eufemismos, pues nada tiene de malo llamarles negros a los negros, eso no es ningún tabú.