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El as de la manga

Mauricio Macri ha tenido que cambiar el discurso triunfalista que hasta hace unos meses tenía respecto al crecimiento de la economía para asumir una crisis cuya resolución es clave para salvar al país, evitar un abrupto final de su Gobierno y acabar con el tópico de que Argentina “no tiene arreglo”. El jefe de Estado se sacó hoy un nuevo as de la manga para lograr convencer a los mercados financieros que han retirado la confianza en el país y han provocado el progresivo pero fuerte desplome del peso.

Un plan de equilibrio fiscal -que incluye un impuesto a las exportaciones, las mejores paradas tras la devaluación- y una reducción del número de ministerios son, hasta ahora, sus últimas bazas para tratar de encauzar la situación. “Argentina ya fue víctima de estas políticas neoliberales y ahora da cuenta de este momento, donde parecería un fin de ciclo”, cuenta a Efe el economista Pablo Tigani, para quien la “fórmula” económica del macrismo ya se probó en 2001 -año en que se estableció el llamado corralito bancario durante la peor crisis del país- y durante la última dictadura (1976-1983) y no funcionó.

Casualidad o no, en la actual democracia ningún Presidente no peronista ha concluido su mandato en tiempo y forma. Y Macri sabe que si la economía no remonta puede llegar a pertenecer a ese ‘club’ cuando resta un año para las elecciones.

Hasta finales de abril, su discurso era tan optimista -el primer trimestre del año fue el quinto consecutivo de crecimiento- como crítico con la mala situación de las cuentas que asevera dejaron los Gobiernos del peronismo kirchnerista (2003-2015). Sin embargo, el descalabro de la moneda -por factores como el alza de los tipos de interés en Estados Unidos y la fuga de capitales a ese país- llevó a Macri a hablar de “tormenta” y ya hoy a reconocer la crisis, que dijo “tiene que ser la última”.

Pero difícil es convencer a una ciudadanía que ha sido testigo de los vaivenes desde hace medio siglo y cree que no hay solución.(EFE)