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El arbitraje como afición

Cuántas veces hemos observado y deleitado con innumerables partidos de fútbol dando nuestras opiniones sobre planteamientos tácticos, jugadas erróneas que tuvieron que haber sido diferentes si aquel o el otro jugador le pegara de otra manera al balón; donde muchas veces pasamos inadvertidos la labor del árbitro hasta que sucede una jugada controversial y que el árbitro no actuó adecuadamente.

Si observamos detenidamente, nos daremos cuenta de la enorme responsabilidad que conlleva aplicar correctamente las reglas de juego en un encuentro; ya que decisión tomada ya no puede cambiarla el árbitro. Es por ello que debe someterse a un proceso de formación en cuanto a acondicionamiento físico y memorización de las 17 reglas de juego.

Los comienzos de un árbitro es más una labor de aficionado o pasatiempo porque, para comenzar, debe costearse sus implementos deportivos y el pago que llegue a recibir cuando pite un juego es más para el gasto del transporte; porque por ser tan bajo no podría considerarse un salario. Su edad es de mucho peso a la hora de ser tomado en cuenta para pitar en categoría profesional. La labor del árbitro es muy bonita y se necesita de más voluntarios para cubrir la demanda.

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Malos entendidos

Los pleitos y enemistades muchas veces surgen de situaciones que no se lograron aclarar a tiempo; creando entre las personas de algunos supuestos, sin corroborar con ello la veracidad de las cosas.

Algunas veces el perjudicado no se molesta en buscar las alternativas para aclarar la situación con las partes involucradas, limitándose solo a comentar con otros de su supuesta verdad, siendo caldo de cultivo para producir más confusiones por medio del chisme.

La verdad no es algo absoluto, es relativo; es decir que la verdad de cada parte es válida y se debe buscar un punto medio para solucionar esos malos entendidos. Un importante rasgo de madurez es cuando tomamos la iniciativa en buscar la armonía y relaciones equilibradas entre las personas.