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VENEZUELA A OSCURAS

Desaparecieron por completo aquellos nubarrones de hace unos años, presagio de fuertes tormentas y hasta huracanes, cuando los “abanderados” de las causas populares radicalizaron s

Desaparecieron por completo aquellos nubarrones de hace unos años, presagio de fuertes tormentas y hasta huracanes, cuando los “abanderados” de las causas populares radicalizaron su posición para enfrentar lo que llamaron atentado contra el derecho del pueblo, sus jóvenes, a los estudios del nivel superior. El paso de los años ha consolidado un proceso mediante el cual se ha fortalecido ese derecho para miles de jóvenes cada año, aquellos que se preparan en los colegios con la visión puesta en la universidad y llegan al campus a aprovechar, de manera que el clásico adagio de “pasaron por la universidad, pero no la universidad por ellos” ha quedado como reliquia y con un porcentaje tan ínfimo que es, por sí mismo, reflejo de una actividad educativa exitosa, pese a las múltiples limitaciones.

Al llamado de la primera prueba de aptitud académica respondieron más de 17,000 jóvenes. En la Unah del Valle de Sula participaron en la evaluación más de 3,500 jóvenes, quienes a través de los espacios digitales de la universidad y de las redes sociales se fueron informando de la fecha, los documentos, los edificios y aulas en los que desarrollarían la prueba. La imagen hartamente repetida de obstrucción en las labores académicas, así como de violencia en las cercanías de las instalaciones de la Unah en Tegucigalpa, tiene este otro rostro sumamente positivo que evidencia no solo los cambios en la universidad, sino las aspiraciones de miles de jóvenes, para quienes el título universitario, la práctica en su larga jornada universitaria, el amor al trabajo y la lealtad en sus compromisos labrarán el éxito, con todo y obstáculos, para ellos y sus familias.

El domingo pasado, así como las otras dos jornadas de evaluación en los próximos meses, son esas fechas memorables con la mirada puesta en la convivencia durante unos años para alcanzar lo esperado de la institución, aprendizaje, capacitación, criterios y, como corona de todo un esfuerzo, la graduación. Puede presentarse como algo lejano, pero, cuando se piensa, se recuerda que el tiempo de estudiante es “la medida del movimiento entre dos instantes”, matrícula y graduación.

La prueba de admisión ha eliminado el mito aquel de que disminuiría la población en los centros públicos de educación superior en beneficio de las universidades privadas. Más de 17,000 jóvenes, con nervio a flor de piel y que seguirán ahí hasta finales de abril en que conocerán el resultado de la evaluación, son un llamado a la sociedad para proteger la educación pública superior, que no caiga en manos de violentos ni de manipuladores o abusivos en las aulas. Miles de jóvenes hacen historia y quieren seguir haciendo.