Aumentar la igualdad de género

Aún en las sociedades ricas de hoy en día, hay una continua desigualdad entre los sexos; las mujeres tienden a estar en puestos de trabajo peor remunerados, están representadas peor en la política y en los niveles superiores de las empresas, y llevan la peor parte en la violencia doméstica. Pero la situación en algunas partes del mundo en desarrollo es mucho peor; las normas culturales tradicionales implican que muchas niñas reciben poca educación, se casan y tienen hijos siendo aún adolescentes, y ni siquiera pueden abrir una cuenta bancaria.

En Honduras, las mujeres ganan el 72% del salario de los hombres por el mismo trabajo, de acuerdo con datos del Foro Económico Mundial. Por cada mujer en el Parlamento, en cargos públicos o privados de alto rango, hay un 47% más de hombres. Hace quince años, la comunidad global se ha comprometido con un ambicioso conjunto de Objetivos de Desarrollo del Milenio. Se ha logrado cierto éxito en el cumplimiento de los objetivos para reducir las diferencias de género -por ejemplo, ahora las niñas tienen muchas más posibilidades de ir a la escuela- pero las mujeres en el mundo en desarrollo siguen sufriendo los más altos niveles de pobreza, problemas de salud, falta de educación, desigualdad de derechos y violencia. La ONU está planeando el siguiente conjunto de objetivos internacionales que nos conducirán hasta el 2030, y tenemos que preguntarnos, ¿qué objetivos debemos incluir? Con recursos limitados de tiempo, dinero y personal capacitado, necesitamos enfocarnos en aquellos que nos permitirán generar el mayor beneficio. Entonces, ¿deben estar en nuestra lista de prioridades los objetivos destinados a aumentar la igualdad de género? Una forma de ayudar a decidir esto es comparar todas las opciones mediante el análisis de cuánto costará y cuánto beneficio traerá cada una. Esto es lo que mi grupo de reflexión, el Copenhagen Consensus, ha hecho con más de 60 equipos de los principales economistas en temas de educación, hambre, energía, violencia y, ahora, igualdad de género.

La igualdad de género es un gran problema con varios componentes importantes. La reproducción es uno de ellos, y permitir a las mujeres ejercer el control sobre el embarazo significa reducir el número de muertes en el parto, reducir las muertes infantiles, y darles a las madres más tiempo para dedicarse a la crianza de su familia y a obtener un ingreso. Es por eso que invertir dinero en programas de planificación familiar resulta ser una buena inversión. Pero esta no es la única manera de reflexionar sobre la igualdad de género. La mejor manera de reducir la violencia contra las mujeres, garantizar que tengan igualdad de derechos, y sacarlas de la pobreza es salir del ciclo del matrimonio y el parto precoz, y empoderarlas para ser miembros plenos de la sociedad.

Esto es más fácil decirlo que hacerlo, por supuesto, pero un buen enfoque es mantener a las niñas en la escuela durante más tiempo y asegurarse de que haya trabajos disponibles bien remunerados para ellas cuando terminen la escolaridad. Mejorar la educación femenina es un buen objetivo, pero que es claramente difícil de lograr. En estudios realizados se muestra que por cada dólar gastado, los beneficios probablemente ascenderían a cerca de $5 de bienestar social. Hay un montón de otros posibles objetivos que parecen evidentemente ser algo bueno, pero para los cuales no tenemos estimaciones de

costos o beneficios.

La igualdad de la mujer es un tema complejo y no va a lograrse mediante un conjunto de soluciones prolijas y estandarizadas. Sin embargo, los análisis económicos pueden ayudar a mostrar que podemos hacer el máximo beneficio posible. Claramente, la planificación familiar puede ser uno de los mejores objetivos que podemos poner en la lista de prioridades de las Naciones Unidas, porque va a generar $120 de beneficio social por cada dólar gastado. Pero muchos otros caminos, como la educación, las oportunidades económicas, junto con los derechos de las mujeres y la mayor igualdad de oportunidades, compiten por un lugar entre las otras prioridades de nutrición, salud y pobreza.

Bjorn Lomborg es autor de los best seller El ecologista escéptico y Cool It, director del Centro para el Consenso de Copenhague, y profesor adjunto de la Facultad de negocios de Copenhague.