La alianza de los hijos de 'El Chapo' para frenar a Quintero

Autoridades afirman que Quintero tiene su escondite en el municipio de Choix, Sinaloa.

Sinaloa, México.

El prófugo narcotraficante Rafael Caro Quintero se enclavó en la sierra del Municipio de Choix, Sinaloa, para retomar sus actividades criminales y desde ahí disputarle al Cártel de Sinaloa el control de la siembra y trasiego de mariguana.

Fuentes oficiales confirmaron a la agencia mexicana Reforma que, tras ser liberado el 9 de agosto del 2013, el llamado "Narco de Narcos" entabló una relación con el Cártel de los Beltrán Leyva para dominar más territorio.

Las versiones de las autoridades señalan que el capo nacido en Badiraguato, Sinaloa, tenía buena relación con los dirigentes del Cártel de Sinaloa, aunque rompió con ellos en forma abrupta y sin conocerse las causas.

Caro Quintero buscaría apoderarse del control en el "Triángulo Dorado", zona comprendida entre la sierra de Durango, Chihuahua y Sinaloa, actualmente bajo el poder del Cártel de Sinaloa, señalan los datos extraoficiales.

El prófugo narcotraficante habría además aprovechado la detención de Joaquín "El Chapo" Guzmán para infiltrar células de gatilleros en distintas zonas de Sinaloa y anular al cártel rival.

De acuerdo con la información, el Cártel de Sinaloa se fragmentó tras el arresto de Guzmán, iniciándose una disputa por el control absoluto en tres distintas cabezas.

A raíz de la incursión de los grupos de Caro Quintero en la zona norte y centro de Sinaloa, así como comandos en el sur del estado, los líderes del Cártel del Pacífico pactaron un acuerdo de unión. Ismael "El Mayo" Zambada, Dámaso López Núñez y su hijo, así como los hijos de "El Chapo" Guzmán, Archivaldo y Alfredo Guzmán, acordaron combatir a las células contrarias.

El 5 de julio, el Fiscal General del Estado de Chihuahua, Jorge Enrique González Nicolás, afirmó que Caro Quintero busca controlar el trasiego de enervantes de Ciudad Juárez a Estados Unidos. Argumentó que también pretende apoderarse del control del territorio de Chihuahua para utilizarlo como ruta de tráfico de droga y llegar hasta Sinaloa.

Caro Quintero pasó 28 años detenido en Puente Grande por el delito de homicidio del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, y de su piloto Alfredo Avelar. El sinaloense fue liberado luego de que un juez determinara que el delito no era del fuero federal.

Los tribunales de justicia ratificaron después una sentencia de 40 años de prisión, por lo que se dispuso su reaprehensión para que cumpla los años que le quedan de condena.

La Prensa