Obama llega a Arabia Saudí rodeado de polémicas

El mandatario realizó su viaje a Oriente Medio en un clima de tensiones en Washington.

El presidente Obama junto al rey Salmán.
El presidente Obama junto al rey Salmán.

Riad, Arabia Saudí.

Barack Obama inició el miércoles una visita de dos días a Arabia Saudí, aliado histórico de Estados Unidos, que no ha digerido bien la apertura de Washington hacia Teherán.

Tras llegar a primera hora de la tarde a Riad, capital del rico reino petrolero, el presidente estadounidense prevé reunirse con el rey Salmán, de 80 años, antes de participar el jueves en una cumbre con las seis monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos, Kuwait, Omán y Catar).

Las decisiones de la administración Obama - desde la negativa a intervenir en Siria contra el régimen de Bashar al Asad a las negociaciones nucleares con Irán, gran rival chiita de Riad- han provocado rechazo en las monarquías sunitas.

"Incluso si la visita es presentada como una ocasión para reforzar la alianza, esta evidenciará hasta qué punto Washington y Riad se han distanciado en los últimos ocho años", consideraba Simon Henderson del Washington Institute for Near East Policy.

"Para Obama, el problema central de Oriente Medio es la lucha contra el grupo Estado Islámico (Isis). Para la dinastía Al Saud, (el problema) es Irán", resumía en una tribuna publicada en Foreign Policy.

Ante quienes apuestan por una visita de despedida (la última de Obama antes de abandonar el poder) resumida en una simple foto de familia, la Casa Blanca recuerda la solidez de una alianza que data de la época de Franklin Roosevelt, y subraya los esfuerzos conjuntos contra los yihadistas en Irak y Siria.

"La relación siempre ha sido compleja (...) pero existe una base de cooperación sobre intereses comunes, en particular la lucha antiterrorista", asegura Ben Rhodes, asesor cercano a Obama.

'Paz fría'
Las monarquías esperan un refuerzo de la asistencia militar estadounidense - ya de por sí muy elevada- pero también ayuda para luchar contra los ciberataques; en particular, temen que Teherán apoye a disidentes para fragilizar a sus regímenes.

Otra cuestión sensible y fuente de tensiones recurrentes es el posible rol de Arabia Saudí en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos (15 de los 19 secuestradores de los aviones eran de esa nacionalidad).

Responsables republicanos y demócratas han presentado un proyecto de ley que permitiría llevarlos ante la justicia americana.

La Prensa