Guerra entre maras y policías aumenta violencia en El Salvador

Los constantes enfrentamientos entre las pandillas y la policía han incrementando los niveles de inseguridad en El Salvador.

La policía salvadoreña recibió licencia del Gobierno para disparar contra los pandilleros.
La policía salvadoreña recibió licencia del Gobierno para disparar contra los pandilleros. /

San Salvador.

Con chalecos antibalas y rostros cubiertos, batallones élite enfrentarán en El Salvador a las pandillas que, armadas con fusiles y tácticas de guerrilla, atacan de sorpresa a policías y militares. Son presagios de una guerra social sin vaticinios de corto plazo, temen los expertos.

El Salvador entró "en un momento de definición porque el gobierno, sin renunciar a la prevención y reinserción, enfrenta a las pandillas intensificando la represión, lo que ha desatado una escalada" con el asesinato de policías y soldados que no se sabe cuando finalizará, explicó el analista Juan Ramón Medrano, experto en temas de seguridad.

Entre el 1 de enero y el 5 de abril se registraron en El Salvador 1,194 homicidios, 481 de ellos en marzo, el mes más violento de la última década. Veintitrés policías y seis militares han muerto a manos de las pandillas, que han atacado varias instalaciones de la Policía y el Ejército sobre todo en el último mes.

Como respuesta, el presidente Salvador Sánchez Cerén, un excomandante guerrillero, ordenó trasladar de cárceles flexibles al penal de máxima seguridad de Zacatecoluca, en el centro del país, a más de 50 cabecillas.

Además, empezó reubicaciones masivas de pandilleros a presidios en cuyos alrededores no haya miembros de la misma banda o familiares, para cortarles la comunicación y logística que usan para seguir delinquiendo desde la cárcel.

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Los pandilleros de la mara Salvatrucha y el Barrio 18 son las más violentas de El Salvador.

Las pandillas públicamente no han renunciado a una tregua que declararon en marzo de 2012 con la mediación de la Iglesia y facilitada por el entonces presidente Mauricio Funes.

Ante el recrudecimiento de la violencia, Sánchez Cerén ordenó la creación de batallones de "reacción inmediata", uno de la Policía y tres del Ejército.

Las pandillas, las más violentas la Mara Salvatrucha y Barrio 18, que según las autoridades tienen unos 10.000 miembros encarcelados y 60.000 en las calles, mantienen una fuerte disputa por el control de territorios, donde extorsionan a la población y comercian droga.

"¡Vamos a la guerra!"

Para uno de los mediadores de la fracasada tregua entre pandillas, el excomandante guerrillero Raúl Mijango, el país se encamina hacia una mayor confrontación.

"Vamos a la guerra con algunas características que tuvo la pasada guerra civil (1980-1992) como las fuerzas convencionales luchando contra fuerzas irregulares", declaró Mijango a la AFP.

El exguerrillero atribuye el recrudecimiento de la violencia al "cierre de los espacios de diálogo" abiertos con la tregua entre pandillas, que en un primer momento dejaron de atacarse y bajó el promedio diario de homicidios de 14 a 5. En marzo, fue de 15,5.

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Las pandillas tienen fusiles de grueso calibre y entrenamiento militar. El ministro de la Defensa, David Munguía, reconoció que grupos de entre 12 y 16 pandilleros se desplazan en el central departamento de La Paz y en el cerro de Guazapa, 30 km al norte de San Salvador, donde reciben "algún tipo de adiestramiento", por lo que el Ejército incrementó la presencia.

Más de dos décadas después de haber concluido una cruenta guerra civil que dejó 75.000 muertos, El Salvador, de seis millones de habitantes, es hoy uno de los países más violentos del mundo con una tasa de más de 60 homicidios por cada 100.000 habitantes, según la ONU.

La Prensa