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Nuevos santuarios para los ilegales en EUA

Un matrimonio hondureño participa activamente en el movimiento religioso que desafía las deportaciones.

La hondureña María Turcios junto a sus nietos en un acto en beneficio de la comunidad.
La hondureña María Turcios junto a sus nietos en un acto en beneficio de la comunidad.

Philadelphia, Estados Unidos.

Maria Turcios y René Navarro son bien conocidos entre los participantes del Movimiento Nuevo Santuario. Colaboran desde hace años en una de las organizaciones más activas en denunciar las injusticias que sufren los indocumentados en un país que se construyó a base de inmigración.

Los Navarro Turcios han acogido a adultos y a niños con órdenes de deportación. En ocasiones, agentes del ICE (Cuerpo de Inmigración y Aduanas, por sus siglas en inglés) se han presentado en su casa pero ellos no le dan ningún tipo de relevancia a sus actos. "Nosotros también pasamos algo duro" cuenta María a Diario La Prensa. "Inmigración vino a mi casa y se llevó a tres miembros de mi familia".

María se refugió en la Iglesia y allí conoció a Peter Pedemonti. El és uno de los co-fundadores de los Nuevos Santuarios. De eso hace, ya, ocho años. Para María dedicar parte de su vida a ayudar a los demás es algo muy natural. "Al vivir algo duro, no podiamos quedarnos de brazos cruzados". Ahora sus hijos y nietos también participan en este movimiento solidario.

Un Movimento con historia

El movimiento Santuario nació el 24 de marzo de 1982 en el sur de Arizona para ayudar a un grupo de inmigrantes centroamericanos. Un grupo de miembros de la iglesia Southside Presbyterian en Tucson anunció al Gobierno de Estados Unidos que estaba dispuesto a violar las leyes migratorias al convertir en un "santuario" su iglesia para refugiados provenientes de Centroamérica, que estaban escapando de los denominados "escuadrones de la muerte".

Esos refugiados eran parte de un grupo de 26 indocumentados provenientes de El Salvador quienes fueron abandonados por un "coyote" al tratar de cruzar la frontera de Arizona en julio de 1980. La mitad del grupo falleció víctima del intenso calor del desierto antes de que fueran encontrados por agentes de la Patrulla Fronteriza.
Los 13 sobrevivientes fueron procesados y puestos en proceso de deportación.

La acción atrajo la atención de varias iglesias en Phoenix y en Tucson. El movimiento creció de tal forma que en él participaron 500 congregaciones protestantes, católicas y judías en 17 diferentes ciudades.

El Movimiento resurgió hace siete años. Tal como explica Pedemonti a Diario La Prensa "en respuesta al aumento de las deportaciones, una violación de nuestros valores de amar al vecino y amar al extraño". La reciente crisis de los niños inmigrantes está dando impulso al movimiento. 24 iglesias ya están preparadas para dar refugio a inmigrantes y 52 más las apoya. La Iglesia de Pedemonti, en Philadelphia, acogerá a una familia este otoño.

Primeros resultados

El apoyo ha dado ya algunos frutos. "Algunos lograron la residencia, ganamos dos casos" cuenta María. El mayor triunfo, sin duda, fue el compromiso del alcalde, Michael Nutter, a terminar con los llamados "ICE Holds". Se trata de peticiones no obligatorias de retención para indocumentados. Es decir, que si a un ilegal le paraban conduciendo borracho, el ICE Hold permitía al agente tenerlo detenido hasta dejarlo en manos de Inmigración. En Abril, lapresión del Movimiento consiguió que Nutter firmara una orden para terminar esta práctica. María recuerda esa lucha con modestia, "se logró" afirma, sencilla pero orgullosa.

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El alcalde de Philadeplhia, Michael Nutter, firma la orden que termina con la práctica de los "ICE Holds".



Determinados a luchar

Pedemonti cree que se pueden establecer paralelismos entre la actual lucha por una Reforma Migratoria y loa luchas de los afroamericanos por los Derechos Civiles en los 60. "Ellos también desafiaron leyes injustas como sentarse en los sitios reservados para blancos".

María asegura que la comunidad latina está "muy enfadada" con Obama. "Prometió la reforma en sus primeros 100 días y no cumplió. Ahora ya nadie le va a creer. Ha jugado con nosotros, se lavó las manos, hizo las veces de Pilato."

Pero también nos pide que le mandemos una petición al Gobierno de Honduras. Anteriormente, el Consulado de Nueva York se desplazaba a otras ciudades de la costa este para ayudar en los trámites. A Philadelphia, dice, Eso se anuló y, ahora, según denuncia, "para ir a Nueva York se pierde una jornada de trabajo y el viaje sale más caro que el salario que se pierde. Una chica tuvo que ir tres veces para un trámite por que cuando llegaba el servicio estaba colapsado"

María le pide al presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, "que no se olvide de la gente que tenemos aquí".