Italia iniciará reapertura de bares y restaurantes al aire libre el 26 de abril

Restaurantes y bares podrán abrir siempre que sea al aire libre.

Mario Draghi, primer ministro de Italia.
Mario Draghi, primer ministro de Italia.

Roma.

Italia emprenderá el 26 de abril el ansiado camino de la reapertura, con el regreso de las escuelas y de los sectores que puedan desarrollarse al aire libre para evitar el virus, como la restauración, con la intención de que sea definitiva.

"Si los italianos tienen un comportamiento adecuado, y sobre la campaña de vacunación no tengo dudas de que cada vez irá mejor, será muy baja la posibilidad de volver atrás", sostuvo el primer ministro, Mario Draghi, en una rueda de prensa desde el romano Palacio Chigi, sede del Gobierno.

Aprovechando el retroceso del coronavirus y la inminencia del calor, el Gobierno anunció hoy la "fecha clave" del 26 de abril como el inicio de un proceso de "transición" hacia la reanudación de sectores que siguen cerrados a causa de las medidas anticovid.

Hacia menores restricciones

En la actualidad, un decreto establecía que hasta el 30 de abril todas las regiones del país estarían catalogadas como de riesgo medio o alto de contagio, lo que limitaba especialmente sectores ya muy perjudicados tras un año de pandemia, como la restauración.

Desde el 26 de abril se recuperará la calificación de "zona amarilla", la de menor riesgo epidemiológico, y las regiones que entren en ella podrán volver a subir la persiana en sus restaurantes y bares, para comer o cenar, siempre que sea al aire libre.

Una medida muy esperada y que muchos propietarios ya preveían, y este viernes, anticipando el augurio, en las calles de Roma se podía ver numerosos establecimientos que colocaban a sus puertas terrazas.

Por el momento, se mantiene el toque de queda desde las 22.00 locales (20.00 GMT), impuesto el pasado noviembre, y como hasta ahora, la situación de cada región se valorará semanalmente.

Una esperanza vuelta al cole

En estos planes de reanudación tienen especial cabida las escuelas, que en los últimos meses han traído de cabeza a padres, docentes y alumnos con aperturas, cierres y clases telemáticas en función de los datos de contagio de cada semana.

Draghi, que había prometido permitir que los chicos terminaran el curso pasando por lo menos un mes juntos en las aulas, anunció que en diez días los colegiales de todos los cursos volverán al pupitre de forma presencial en las regiones de riesgo leve y moderado.

Los que estén en zonas de riesgo máximo, conocidas como "áreas rojas", combinarán la educación presencial con la telemática.

"Se puede mirar al futuro con un prudente optimismo", dijo Draghi, para después señalar que con estas medidas su Gobierno asume "un riesgo razonable" para beneficiar a la economía y a la vida social.

Un calendario hacia la vida social

El titular de Sanidad, Roberto Speranza, sentado al lado del primer ministro, explicó que ahora comienza una "fase de transición" con un calendario de reaperturas que se extenderá en el verano.

Desde el 15 de mayo se prevé la vuelta de las piscinas al abierto, desde el 1 de junio los gimnasios podrán ofrecer algunas actividades que aún no han sido aclaradas y desde el 1 de julio, las ferias.

En cuanto a los cines, teatros y espectáculos, un sector cerrado desde el pasado octubre y en graves apuros, podrían recobrar vida ya desde el 26 de abril, también al aire libre, aunque por el momento no es oficial.

Uno de los socios del Gobierno de unidad nacional de Draghi, el ultraderechista Matteo Salvini, ha avanzado que así será y que el espectáculo continuará allá donde los datos lo permitan.

En cualquier caso, el mundo de la cultura espera conocer las indicaciones al respecto cuanto antes, mientras van preparando sus programas estivales. Es el caso del Teatro San Carlo de Nápoles (sur), la ópera más antigua de Europa, que ha presentado un cartel con funciones en la calle y en sala, a la espera de que se aclare su futuro.

En busca de la serenidad perdida

Estas decisiones caen sobre un país exhausto tras meses de lucha contra el coronavirus, que se ha saldado con casi cuatro millones de infectados y 116.000 muertos, además de una grave crisis económica y un profundo malestar entre una población con apenas vida social.

"Estas medidas responden al malestar de muchos trabajadores, familias, jóvenes, darán una mayor serenidad en el país y ponen la base para el impulso de la economía", auguró el primer ministro.

Pero también se producen después de que Draghi, que dirige desde el pasado febrero un Gobierno de unidad con la prioridad de gestionar la pandemia, haya recibido presiones de las regiones, pero también de algunos de sus socios para que aligerara las limitaciones, sobre todo por parte de la derecha.

La Prensa