Curas reciben más de 40 años de cárcel por violar a niños

Dos sacerdotes declarados culpables de abusar sexualmente de menores sordos a quienes atendían en una institución especial

Curas: el taliano Nicola Corradi, quien llegó a Argentina en 1970, y el argentino Horacio Corbacho. Foto:AFP.
Curas: el taliano Nicola Corradi, quien llegó a Argentina en 1970, y el argentino Horacio Corbacho. Foto:AFP.

BUENOS AIRES.

Dos curas fueron condenados a más de 40 años de prisión por abuso sexual y violación a niños sordos en el Instituto de Enseñanza Próvolo, de Mendoza, un caso que sacude a la Iglesia católica en Argentina, país del papa Francisco.

El cura argentino Horacio Corbacho (59) fue sentenciado a 45 años de cárcel y el italiano Nicola Corradi (83) a 42, según el fallo leído ayer en una audiencia pública en el tribunal.

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de agosto de este año comenzó el juicio, con la mayoría de las audiencias a puertas cerradas. Las víctimas: niños de entre los 4 y los 17 años.

En los dos casos, se consideró como agravante que eran responsables de la guarda de los chicos y ministros de culto, así como el hecho de que las víctimas eran menores de edad y que convivían con sus abusadores en el internado. También fue condenado a 18 de prisión el jardinero del centro de enseñanza, Armando Gómez, por “abuso sexual con acceso carnal”.

Los condenados escucharon la sentencia sin pronunciar palabra. En cambio, las víctimas, sus amigos y familiares se abrazaron y celebraron con los brazos en alto. Muchos llevaban pañuelos naranja, con los que se identifican quienes piden la separación de la Iglesia del Estado.

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“Recibimos la sentencia con mucha conformidad. Se reconoce la calidad de víctimas de los chicos y también que los hechos sucedieron. La pena impuesta es una expresión de responsabilidad”, dijo Sergio Salina, abogado acusador. Los querellantes, en su mayoría familiares, habían solicitado una pena de 50 años de cárcel.

La justicia consideró 25 casos de abusos, registrados entre 2004 y 2016. Se evaluaron los testimonios de 13 víctimas tomados en cámara Gesell, en la que los menores de edad declaran ante psicólogos sin saber que son escuchados por el juez.

Pese a la satisfacción por el veredicto, los exalumnos del instituto Próvolo lamentan que otros casos no puedan avanzar debido a lo que consideran un ocultamiento de parte de la Iglesia católica.