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Nobel de Química para los creadores de batería de litio

Galardonados tres inventores: un británico, un japonés y un estadounidense. Esta pieza es fundamental en celulares, marcapasos, prótesis auditivas, autos eléctricos, entre otros.

Mérito. El japonés Akira Yoshino tiene 97 años y aún imparte clases en la universidad de Meijo. AFP
Mérito. El japonés Akira Yoshino tiene 97 años y aún imparte clases en la universidad de Meijo. AFP

ESTOCOLMO.

El estadounidense John Goodenough, el británico Stanley Whittingham y el japonés Akira Yoshino obtuvieron ayer el Premio Nobel de Química, por la invención de las baterías de litio, presentes en numerosas tecnologías de la vida diaria.

Las baterías de iones de litio están por todas partes: teléfonos y ordenadores portátiles, tabletas, prótesis auditivas, marcapasos, almacenamiento de electricidad generada por paneles solares, motos, bicicletas y autos eléctricos.

“Por el momento, la batería de litio no tiene rival y será utilizada durante décadas, quizás siglos”, según Jean-Marie Tarascon, químico y profesor del prestigioso Colegio de Francia.

Hoy se anunciará el Premio Nobel de Literatura, que este año tendrá dos premiados, y mañana el de la Paz.

Estas baterías “pueden también conservar cantidades significativas de energía solar y eólica, abriendo la vía a una sociedad liberada de energías fósiles”, explicó la Academia Sueca, que otorga el premio.

En la estela de las crisis petroleras de los años 1970, Stanley Whittingham inició la búsqueda de fuentes de energía no fósiles. Creó así un cátodo innovador en una batería de litio a partir de disulfuro de titanio (TiS2).

En 2018, Australia fue el mayor productor mundial de litio (51,000 toneladas), seguido de Chile (16,000) y China (8,000).

John Goodenough, que se convierte a los 97 años en el más anciano de los ganadores de toda la historia de los Nobel, predijo luego que las propiedades de este cátodo podían ser aumentadas si se producía a partir de óxido metálico en lugar de disulfuro. En 1980, demostró que la combinación de óxido de cobalto y de iones de litio pueden producir hasta cuatro voltios. El japonés Akira Yoshino creó luego la primera batería comercial en 1985. “Esto es algo maravilloso, y estoy muy sorprendido”, dijo Yoshino, de 71 años, a la prensa en Tokio.

El investigador aseguró que tiene un celular desde hace pocos años. “Durante mucho tiempo sentí un poco de rechazo hacia los celulares, así hasta hace poco no tuve uno”. “Sé que la batería de litio benefició mucho a los teléfonos móviles”, dijo, añadiendo que no sentía realmente que hubiera ayudado a hacer un producto que mejorara su vida.

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El científico británico Stanley Whittingham. AFP

Para Yoshino, que trabaja en la empresa Asahi Kasei de Tokio y es profesor en la Universidad de Meijo, en Nagoya, cualquier científico necesita tener dos cualidades. “Una es el cerebro flexible. La otra es tenacidad. Hay que ser persistente y no abandonar nunca”, explicó.

Por su parte, Whittingham, de 77 años, dijo que se sentía “abrumado por la gratitud de recibir este premio”.

Su investigación “ayudó a avanzar en cómo almacenamos y usamos la energía en un nivel fundacional” y “espero que este reconocimiento contribuya a arrojar luz en el futuro energético de la nación (de Estados Unidos)”, afirmó en la web de la Universidad de Binghamton, en Nueva York, donde Whittingham es profesor.

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El estadounidense John Goodenough. AFP

Gracias a su gran capacidad de almacenamiento, esta tecnología contribuye a reducir nuestra dependencia con los combustibles fósiles. “Mañana, en menos de cinco años, podremos dejar las centrales de carbón, de gas, combinando (la energía) solar o eólica con el almacenamiento”, augura Patrick Bernard, director de investigación de Saft, especialista en aplicaciones sobre el almacenamiento de energía.

El reverso de la moneda de estas baterías está en el uso de materias primas como el litio y el cobalto.

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