Bolsonaro niega en la ONU que la Amazonía es "patrimonio de la humanidad"

El mandatario brasileño inauguró la Asamblea de la ONU con un polémico mensaje.

Bolsonaro, por una tradición de la ONU que le reserva a Brasil el primer discurso de la Asamblea General, inauguró la fase de debates./AFP.
Bolsonaro, por una tradición de la ONU que le reserva a Brasil el primer discurso de la Asamblea General, inauguró la fase de debates./AFP.

Nueva York, Estados Unidos.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abrió la 74 Asamblea General de la ONU con un tono combativo afirmando que "es una falacia decir que la Amazonía es un patrimonio de la humanidad" y no representa "los pulmones de la Tierra".

Deploró también que "otro país" basado en "las mentiras de la prensa internacional (...) se portó de forma irrespetuosa y colonialista, atacando nuestra soberanía".

Una veintena de manifestantes vistiendo camisetas verdes y con un muñeco gigante de Bolsonaro y un cartel con la leyenda "Bolsonaro, una amenaza para la Tierra" protestó frente a la ONU durante su discurso.

"¡La Tierra está ardiendo, la Amazonía está ardiendo, Bolsonaro es un mentiroso!", gritaban los manifestantes.

El presidente brasileño, un escéptico sobre el cambio climático que defiende la explotación comercial en áreas de preservación ambiental e indígena, intenta convencer al mundo de que tiene bajo control la situación en la Amazonía.

Pero la deforestación se duplicó en la primera mitad del año, y los incendios -provocados en su mayoría por ganaderos y madereros- casi se triplicaron en agosto en relación al año anterior, provocando una crisis internacional.

Vea: ONU declara una emergencia climática: Nos estamos quedando sin tiempo

El presidente francés, Emmanuel Macron, incluso propuso conceder a la Amazonía un "estatuto internacional", una idea que indignó a Bolsonaro, que le acusó de querer restringir la soberanía de Brasil.

Esa fue "una propuesta absurda", dijo Bolsonaro este martes en la ONU.

Según cifras oficiales, la deforestación de la Amazonía brasileña prácticamente se duplicó entre enero y agosto, y representa este año el equivalente a 640,000 canchas de fútbol.

La Prensa