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México en contrarreloj para complacer a Estados Unidos

El país azteca debe cumplir la tarea de reducir la migración del Triángulo Norte.

Policías del DF rescataron ayer a 19 migrantes hondureños -adultos y niños- que permanecían en un hotel de la alcaldía Gustavo A. Madero en Ciudad de México.
Policías del DF rescataron ayer a 19 migrantes hondureños -adultos y niños- que permanecían en un hotel de la alcaldía Gustavo A. Madero en Ciudad de México.

MÉXICO.

A escasos 30 días para el examen definitivo por parte de Estados Unidos y la posible imposición de aranceles, México continúa con su plan para ayudar económicamente a El Salvador, Honduras y Guatemala y atender las causas del flujo migratorio.

En esta cuenta regresiva, México tiene la doble tarea de cumplir con la reducción de la migración y, a su vez, convencer a su vecino del norte para que también invierta en el desarrollo en la región, que ha expulsado a centenares de miles de migrantes en los últimos meses.

El plazo que el gobierno de Donald Trump le impuso al de presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, vencerá el 10 de septiembre y en ese momento se abrirá la interrogante sobre si México hizo lo necesario para contener la migración y si EUA está conforme con los resultados, o por el contrario revive su amenaza arancelaria.

Para el investigador Vicente Sánchez, del Colegio de la Frontera Norte, la maniobra del gobierno mexicano busca “aliviar por el lado sur (del país) la presión que tiene México en el norte”, controlando así la llegada de migrantes.

Además
Para la experta en migración y seguridad, Eunice Rendón, el Gobierno mexicano debe “revisar” la entrega del dinero mexicano y apretar para que otras naciones también participen del proyecto. Recordó que ambos programas de ayuda son los más emblemáticos del presidente Andrés Manuel López Obrador, y deben funcionar con la “mayor transparencia”.

Con el apoyo económico, continúa, México quiere disminuir y “estabilizar flujos” migratorios, tras el arribo de centenares de miles de personas desde octubre pasado.

Señaló que históricamente se han dado esas ayudas a Centroamérica, aunque los recursos no siempre “fluyen hacia los grupos a los que se pretende apoyar”, pues a menudo se queda entre “las élites”.

En los últimos dos meses, México ha acordado con El Salvador y Honduras, respectivamente, la inyección de recursos mediante un Plan de Desarrollo Integral, que integra un programa de reforestación mexicano, Sembrando Vida, y otro de aprendices, Jóvenes Construyendo el Futuro, que ya ha aplicado en territorio mexicano.

La inversión mexicana en ambos países y a la que posteriormente se unirá Guatemala es de 30 millones de dólares para cada país y tiene el objetivo de generar unos 20,000 empleos en cada país y así frenar la migración.Para el investigador del Colegio de la Frontera Norte, un problema de esa inversión es saber si México le dará seguimiento al mecanismo y evaluará su aplicación.