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Trump inicia una guerra tecnológica con China

El magnate acusa a Huawei de espionaje y lo veta en EEUU El gigante chino contraataca con ‘la temida’ tecnología 5G

El presidente estadounidense Donald Trump.
El presidente estadounidense Donald Trump.

Washington.

Donald Trump abrió un nuevo frente en su guerra comercial contra China al firmar una orden ejecutiva que prohíbe utilizar en Estados Unidos equipos de telecomunicaciones de empresas extranjeras consideradas peligrosas; una medida que apunta directamente al gigante chino Huawei.

La compañía china está desde hace tiempo en la mira del presidente estadounidense. Washington sospecha que espía para Pekín y que eso la ha ayudado en su espectacular expansión internacional.

Estados Unidos no ha presentado ninguna prueba de su acusación, pero presiona a sus aliados a que prescindan de la infraestructura de la empresa china.

La orden de Trump contra Huawei obligó a Google, cuyo sistema Android equipa a la gran mayoría de los teléfonos inteligentes del mundo, a cortar los puentes con Huawei, lo que privaría al grupo chino de acceder a ciertos servicios de Android y sus famosas aplicaciones Gmail o Google Maps.

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59,1
millones de smartphones vendió Huawei en el primer trimestre de 2019, un 19% del mercado y más que Apple.

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Esta decisión también afecta a una gama de compañías estadounidenses, desde proveedores de software hasta fabricantes de semiconductores que suministran a Huawei.

Tras la polémica generada, el Gobierno de Trump intentó calmar los ánimos al postergar por tres meses la entrada en vigor de las sanciones, para dar tiempo a Huawei y a sus socios comerciales de adaptarse a la medida.

“Esta licencia general temporaria da al sector el tiempo para organizarse de manera diferente y al departamento (de Comercio) la posibilidad de determinar las medidas apropiadas a largo plazo para las empresas de telecomunicaciones estadounidenses y extranjeras que hoy se sirven de los equipos de Huawei para algunos servicios esenciales”, dijo el secretario de Comercio, Wilbur Ross, citado en un comunicado. Ello permitirá por el momento a los usuarios de Huawei continuar utilizando los equipos de la empresa china.

Huawei no solo es el número dos de teléfonos inteligentes actualmente, sino también un líder en equipos de redes de telecomunicaciones.

100,000
millones de dólares en ingresos tuvo Huawei en 2018. El gigante chino opera en 170 países.

Guerra tecnológica.

En la práctica, la orden ejecutiva de Trump agudiza la batalla por el control de las redes 5G.

EEUU lidera una campaña global para impedir que las compañías chinas, como Huawei, se hagan con el control de esta red, que permitirá navegar en la web hasta 10 veces más rápido que con la 4G. Eso implica que miles de millones de datos fluirán sin escollos lo cual agrava el riesgo de robo de secretos industriales e informaciones personales. La velocidad de esta tecnología también podría facilitar el desarrollo de vehículos autónomos y técnicas para hacer cirugía por control remoto.

De hecho, el Gobierno estadounidense ha presionado a la Unión Europea (UE) para que imponga restricciones sobre Huawei, que se encuentra a la cabeza del desarrollo de la tecnología 5G.

El fundador de Huawei, Ren Zhengfei, dijo en respuesta que Estados Unidos “subestima” su compañía y que los planes del gigante de las telecomunicaciones en su programa de tecnología 5G no se verán afectados por las decisiones de Washington para bloquearlo.

El gigante chino, que en la carrera tecnológica está a la cabeza y con cómoda ventaja sobre sus competidores europeos como Nord Nokia y Ericsson, también ha buscado consolidar su dominio mediante el masivo registros de patentes tecnológicas.

Presente en 170 países, Estados Unidos lo sospecha de espionaje a favor de Pekín, que habría contribuido en gran medida a su irresistible expansión internacional. Washington ya ha prohibido a sus militares utilizar equipos de Huawei, que niega enérgicamente todo espionaje.

En el plano diplomático, Francia tomó distancia del pleito y su presidente, Emmanuel Macron, dijo que una “guerra tecnológica” no es “el mejor medio” para defender la seguridad nacional.

Alemania admitió formalmente la participación de Huawei en la construcción de sus redes mientras que Canadá, otro histórico aliado de EEUU, enfrenta su propia crisis diplomática con el gigante chino desde diciembre, cuando arrestó con pedido de extradición de Washington a una alta ejecutiva de la firma.

Meng Wanzhou, jefa de finanzas del grupo, está considerada por Washington como sospechosa de haber mentido a numerosos bancos para que Huawei pudiese acceder a Irán eludiendo sanciones estadounidenses.

Enemigo.

La arremetida contra Huawei ocurre en medio de tensas negociaciones comerciales entre las dos primeras economías del mundo, y luego de que Trump redoblara la apuesta con un nuevo incremento de aranceles contra bienes chinos por 200,000 millones de dólares.

Estados Unidos acusa a China de prácticas empresariales desleales, como el robo de propiedad intelectual y la piratería informática, y le reprocha un fomento irresponsable del endeudamiento de países en desarrollo a través de su programa de infraestructura Nuevas Rutas de la Seda.

Washington también ha alertado sobre el creciente poderío militar chino, especialmente en el Mar de China Meridional y respecto a Taiwán, al tiempo que ha denunciado la detención masiva de musulmanes uigur en el oeste de China.

Ante las supuestas amenazas que representa Pekín para la Casa Blanca, la diplomacia estadounidense está desarrollando una estrategia hacia China similar a la doctrina de contención frente a la Unión Soviética lanzada a inicios de la Guerra Fría, dijo Kiron Skinner, directora de planeamiento del Departamento de Estado.

La Rusia de Vladimir Putin preocupa a EEUU, pero es vista como una “sobreviviente”, dijo Skinner. “En cambio a China la vemos como una amenaza fundamental a largo plazo”, añadió.

Aunque el secretario de Estado, Mike Pompeo, ha dicho que Estados Unidos no se considera en una “Guerra Fría” con China, Skinner abiertamente trazó un paralelismo con la Unión Soviética. Aunque la URSS tenía armas nucleares y un ejército robusto, tenía una “economía atrasada”, indicó.

“China es un competidor económico y un competidor ideológico, que realmente busca un tipo de influencia global que muchos de nosotros no esperábamos hace unas décadas”.