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Nayib Bukele, favorito a ganar primera vuelta de presidenciales en El Salvador

El Salvador apunta a un giro político histórico a un mes de las elecciones, con Bukele como favorito en las encuestas.

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Bukele es el favorito a ganar la presidencia de El Salvador en las elecciones de febrero próximo, según sondeos de intención de voto./Facebook.
Bukele es el favorito a ganar la presidencia de El Salvador en las elecciones de febrero próximo, según sondeos de intención de voto./Facebook.

San Salvador.

Los candidatos presidenciales de El Salvador apuran la campaña a un mes de las elecciones del 3 de febrero, que apuntan, según las encuestas, a un giro histórico que dejaría fuera de juego a los dos grandes partidos y a una previsiblemente inevitable segunda vuelta.

De cumplirse las expectativas, sería la primera vez desde 1989 que un partido que no sea la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) o el partido de la exguerrilla, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ambos fundados en la década de 1980, lograría la victoria.

El último sondeo divulgado en 2018 sobre las preferencias electorales de los salvadoreños, realizado por la jesuita Universidad Centroamericana (UCA), da el 44,1 por ciento de las intenciones de voto a la Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana), que lleva como candidato al exalcalde de San Salvador Nayib Bukele.



El estudio, uno de los que goza de mayor prestigio en el país, coloca a la opositora Arena, en coalición con otros tres partidos minoritarios y con el empresario de supermercados Carlos Calleja como candidato, en el segundo puesto con el 19,7 por ciento de las preferencias.

El tercer lugar lo ocupa el oficialista FMLN, cuyo candidato es el excanciller Hugo Martínez, con el 10,6 por ciento en las intenciones de voto.

Los candidatos de los dos grandes partidos apuran el último mes de campaña, con la esperanza de revertir las encuestas y a sabiendas de que los sondeos sobre política en el país no suelen ser demasiado certeros, teniendo en cuenta los resultados obtenidos en elecciones pasadas.

Y mientras los aspirantes ponen la vista en el 3 de febrero, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) da un paso más y se prepara para el 10 de marzo, fecha en la que se celebraría una segunda vuelta en caso de que ninguno de los candidatos obtuviera el 51 por ciento de los votos válidos.

Así lo manifestó este jueves el presidente del ente rector electoral, Julio Olivo, quien señaló que los "diagnósticos" del TSE sobre los "resultados electorales" de febrero apuntan a que el nombre del nuevo mandatario se tendrá que decidir en una segunda votación.

Sin entrar en detalles sobre los referidos "diagnósticos", Olivo aseguró que "incluso algunas encuestas lo dicen" y que son las "más serias" y "no las encuestas pagadas por los candidatos".

Por si se cumplen las previsiones, el TSE posee el presupuesto y un plan operativo para la impresión de las papeletas y para repetir la organización de los comicios en poco más de un mes, manifestó el funcionario.

La legislación salvadoreña establece que si ningún candidato alcanza el 51 por ciento del sufragio en las elecciones presidenciales, se debe votar una segunda vez con los dos aspirantes más votados.

No obstante, no será hasta el 3 de febrero bien entrada la noche, y se conozcan, al menos, los resultados preliminares, cuando los candidatos y los electores salgan de dudas al respecto.

Vea: Nayib Bukele, el candidato millennial favorito a la presidencia de El Salvador

Diversos sectores señalan que el hartazgo contra Arena y FMLN, generado por los casos de corrupción que vinculan a tres expresidentes, es uno de los principales factores que impulsa la popularidad del tercero en discordia -Bukele-, que si las previsiones se cumplen, pasará a ser el primero.

Bukele, expulsado en 2017 del FMLN y procesado judicialmente por calumnia y violencia machista, se unió a Gana tras la cancelación de la formación de centro izquierda Cambio Democrático (CD) y el retraso en la inscripción de su movimiento Nuevas Ideas como partido.

Gana, considerado como un partido de extrema derecha, fue fundada en 2010 como resultado de un cisma al interior de Arena y que concluyó con la expulsión del expresidente Elías Antonio Saca (2004-2009), condenado a 10 años de prisión por una millonaria malversación de fondos estatales.

Este partido se ha caracterizado por apoyar el endurecimiento de la seguridad carcelaria, así como respaldar la pena de muerte, el paramilitarismo para combatir a las pandillas y oponerse a la despenalización del aborto.