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EEUU se une para despedir al expresidente George H. W. Bush

El exmandatario será sepultado hoy en la Universidad de Texas A&M, junto a su esposa Bárbara.

Entre lágrimas, su hijo George dijo: “Papá está dándole la mano a mamá otra vez”.
Entre lágrimas, su hijo George dijo: “Papá está dándole la mano a mamá otra vez”. / Fotos: AFP

Washington, Estados Unidos.

Estados Unidos dejó ayer a un lado sus profundas fisuras políticas para dar un solemne adiós al expresidente George H. W. Bush, cuyas exequias mostraron un raro momento de unidad en medio del clima de confrontación del gobierno de Donald Trump.

El 41 presidente estadounidense, fallecido el viernes a los 94 años, fue despedido como un patriota que puso siempre primero el interés general, en una emotiva ceremonia en la Catedral Nacional en Washington en presencia de Trump y de todos los exmandatarios estadounidenses vivos.

VEA: Bush rompe en llanto al rendir tributo a su padre

“Para nosotros, el suyo era el más brillante de mil puntos de luz”, dijo su hijo y expresidente George W. Bush, en alusión a la famosa frase de su padre sobre la rica diversidad de EEUU.

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El expresidente George W. Bush llora ante el féretro de su padre durante las exequias en la Catedral Nacional de Washington.

“Me mostró lo que significa ser un presidente que sirve con integridad, lidera con valentía y actúa con amor en su corazón para los ciudadanos de nuestro país”, apuntó, destacando con humor la hiperactividad, la aversión a las verduras y la lealtad a la familia y los amigos que caracterizaba a su padre. “Cuando se escriban los libros de historia, dirán que George H.W. Bush fue un gran presidente de Estados Unidos”.

Las palabras de Bush sobre su padre fueron seguidas por el también republicano Trump y su esposa Melania, sentados en primera fila en la imponente catedral neogótica junto a los tres expresidentes demócratas: Barack Obama, Bill Clinton y Jimmy Carter, y sus esposas Michelle Obama, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y Rosalynn Carter.

Con el funeral, Washington hizo una pausa en su tóxica retórica política.

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El presidente Trump no saludó a los Clinton al ocupar su asiento en la catedral. Ni siquiera intercambiaron miradas, a pesar de estar en la misma fila.

Lágrimas del hijo

Bush, que dirigió EEUU entre 1989 y 1993, en los turbulentos tiempos del final de la Guerra Fría, fue saludado por decenas de miles de estadounidenses que desfilaron silenciosamente desde el lunes a presentarle sus respetos ante la capilla ardiente en la Rotonda del Capitolio.

Nacido en una familia adinerada de Nueva Inglaterra e hijo de un senador, Bush tuvo una vasta carrera política antes de llegar a la Casa Blanca: fue un condecorado piloto de caza de la Segunda Guerra Mundial, embajador en China, jefe de la CIA y vicepresidente de Ronald Reagan.“Fue el último gran estadista de Estados Unidos”, dijo ayer su biógrafo, el historiador Jon Meacham. “Su credo en la vida era decir la verdad, no culpar a la gente, ser fuerte, hacer las cosas lo mejor posible, esforzarse, perdonar, mantener el rumbo”, señaló en la catedral.

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En la Catedral Nacional de Washington, se dieron cita, entre otras figuras del mundo y locales, los expresidentes Barack Obama, Bill Clinton y Jimmy Carter en compañía de sus esposas.

La muerte de Bush fue presentada por muchos como el fin de una era marcada por la decencia y el respeto. “No tiene que ser así”, dijo el reverendo Russell Levenson en su homilía. “Tal vez sea una invitación para llenar el vacío que dejó”.

Bush, cuyos restos partieron de regreso a Texas tras la ceremonia, será enterrado hoy detrás de la biblioteca y museo que lleva su nombre en el campus de la Universidad de Texas A&M. Allí reposará junto a su esposa Bárbara, “el amor de mi vida”, como solía decir, y a Robin, la hija de ambos, que murió de leucemia a los tres años en 1953 y por la que nunca dejó de rezar.“En nuestro dolor, sonreímos sabiendo que papá está abrazando a Robin y dándole la mano a mamá otra vez”, dijo entre lágrimas su hijo George.