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Felipe VI destaca la transformación de España en 40 años de democracia

España cumple cuarenta años de cambios sociales amparados por la Constitución.

El rey Felipe dijo que 'España es percibida en el extranjero como un país serio y fiable, respetuoso del derecho internacional y comprometido con la causa de la paz'.
El rey Felipe dijo que 'España es percibida en el extranjero como un país serio y fiable, respetuoso del derecho internacional y comprometido con la causa de la paz'.

Madrid, España.

El rey Felipe VI subrayó hoy que España "es un país de referencia en múltiples ámbitos de la vida internacional", gracias a la "profunda y determinante transformación" experimentada en las últimas cuatro décadas, en la que destacó al papel de su padre, Juan Carlos I.

El monarca español inauguró en la Casa de América de Madrid la exposición "40 años de democracia en España", una nación, dijo, "que está llamada a seguir escribiendo en primera persona y con nombre propio en los libros de Historia, al amparo de la Constitución y, desde luego, siempre con el respaldo de la Corona".


España ha vivido profundos cambios sociales en los cuarenta años transcurridos desde la aprobación de la Constitución, con la aprobación de derechos como el divorcio, el aborto o el matrimonio homosexual, la llegada de inmigrantes y la presencia cada vez mayor de la mujer en todos los ámbitos públicos.

Los españoles de 1978, año en que se aprobó la Carta Magna, vivían en una sociedad donde el llamado nacionalcatolicismo imperante en la dictadura franquista había impuesto rígidas normas de comportamiento.

Sin embargo, con la restauración de la democracia, tras la muerte de Francisco Franco en 1975, llegó una ola de reformas, amparadas por el marco democrático creado por la Constitución.

Desde que en 1981 se aprobó el divorcio, que generó una fuerte oposición por parte de los sectores más conservadores vinculados a la iglesia católica, se han sucedido las leyes que amparan derechos sociales como la del aborto, la ley de igualdad entre hombres y mujeres o la que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Si en 1978 España tenía vigente la llamada ley de peligrosidad social, que perseguía a los homosexuales, en la actualidad, el ministro del Interior, el exjuez Fernando Grande-Marlaska, se declara abiertamente homosexual.

Pero el cambio social más visible ha sido la presencia de la mujer en la vida pública, tanto en la empresa, como en la educación, la medicina, la judicatura o la política.

Desde las 21 diputadas que formaban parte del Congreso constituyente de 1977 (6 % de la Cámara) se ha pasado a las 138 actuales (40 %), entre ellas la presidenta, Ana Pastor.

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Inmigrantes

También hay otro cambio en la sociedad española que se aprecia solo con pasear por sus calles: la presencia de inmigrantes de otros países.

Si en los años 60 y 70 España era un país de emigración, con dos millones de personas en el exterior, sobre todo en países europeos como Alemania, Suiza y Francia, en la actualidad residen en el país 4,5 millones de extranjeros, casi un 10 % de la población total.

Precisamente a partir de 1978 se hizo evidente el retorno de los españoles, tanto de los exiliados tras la guerra civil (1936-1939) como de los cientos de miles que salieron por motivos económicos en las décadas posteriores.

Por otra parte, la llegada de emigrantes se disparó en los 90 con el despegue económico en España y llegó a alcanzar su cifra máxima en 2011, con 5,7 millones, aunque la última crisis económica provocó el retorno a sus países de muchos de ellos, así como la salida de miles de jóvenes españoles.

En general, la sociedad española ha admitido bien la convivencia multicultural y no se han producido movimientos xenófobos como en otros países europeos.