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Vicepresidenta de Nicaragua: "No somos siervos de los poderosos"

Nicaragua vive desde el 18 de abril una crisis social y política, que ha generado varias protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega y un saldo de más de 400 muertos.

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo. EFE/Archivo
La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo. EFE/Archivo

Managua, Nicaragua.

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, afirmó que su Gobierno no se arrodilla ante nadie y que “no son siervos de los poderosos”, después de que hoy el Consejo de Seguridad de la ONU abordara por primera vez la crisis en ese país.

“Queremos vivir como hermanos, queremos recuperar esa condición esencial, generosa, solidaria, fraternal, de nuestra cultura nicaragüense. No somos esclavos, nosotros dijimos: somos libres. ¡Jamás volveremos a ser esclavos!”, exclamó Rosario Murillo, también primera dama de Nicaragua, en un mensaje a través de medios oficiales.

“No nos arrodillamos, no somos siervos de los poderosos, no somos mendigos de injerencia”, continuó la vicepresidenta.

Nicaragua vive desde el 18 de abril una crisis social y política, que ha generado varias protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega y un saldo de más de 400 muertos, según organismos de derechos humanos locales y extranjeros, mientras que el Ejecutivo cifra en 198 los fallecidos.

Murillo destacó que Nicaragua es un pueblo altivo, libre, digno y con un espíritu libre, digno y potente “que quiere vivir en paz”.

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Abogó por la reconciliación desde la persona, la familia y la comunidad, “porque es la garantía de la paz, de la seguridad, de la tranquilidad y es la garantía esa reconciliación de que nos respetemos todos”.

El Consejo de Seguridad de la ONU abordó hoy por primera vez la crisis en Nicaragua, con EE.UU. y sus aliados denunciando las acciones del Gobierno de Ortega y con países como Rusia acusando a Washington de injerencias.

Nicaragua denunció que la celebración de esa reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la crisis en su país es una “injerencia” y una “violación” del derecho internacional.

El canciller Denis Moncada, que intervino en la reunión impulsada por Estados Unidos, defendió que el Consejo de Seguridad “no es competente” para tratar la situación en Nicaragua dado que esta no plantea una amenaza para la paz y la seguridad internacional.

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) ha responsabilizado al Gobierno de “más de 300 muertos”, así como por ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros, violencia sexual, entre otras violaciones a los derechos humanos.

En una entrevista con la Agencia Efe en Managua, el presidente Ortega negó que haya sofocado las protestas con represión, no se siente responsable de las muertes en las calles durante los últimos meses y culpó a EE.UU. y al narcotráfico de financiar, apoyar y armar a grupos violentos.

Las manifestaciones contra Ortega y Murillo comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.