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Iglesia salvadoreña lamenta que asesinato de sacerdote siga en la impunidad

Arzobispo de San Salvador lamentó que hasta la fecha “no se han aclarado los hechos”

El arzobispo de San Salvador José Luis Escobar Alas.
El arzobispo de San Salvador José Luis Escobar Alas. / Foto: @lanoticiasv (Twitter)

San Salvador, El Salvador

La Iglesia Católica de El Salvador lamentó hoy que el asesinato del sacerdote Walter Osmir Vásquez Jiménez, ocurrido el 29 de marzo pasado, siga en la impunidad y que hasta la fecha "no se han aclarado los hechos".

"Nuevamente pedimos justicia ante tan abominable crimen y lamentamos que hasta la fecha no se han aclarado los hechos, lo que contribuye a que este caso se convierta en otro acontecimiento criminal que quedaría en la impunidad", expresó el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, en una conferencia de prensa.

El religioso manifestó que "la impunidad conlleva a la injusticia y es una de las causas de la violencia que sufrimos en el país" e indicó que "es muy necesario erradicar la impunidad completamente para que los crímenes cometidos no se repitan y de esta manera construir la paz social".

Vásquez Jiménez fue abatido a tiros el 29 de marzo en la localidad de Lolotique, en el este del país, cuando iba a bordo de su automóvil a un acto religioso en la diócesis de Santiago de María, donde se desempeñaba.

Tras conocerse el suceso, las autoridades eclesiásticas condenaron el crimen y se reunieron con miembros del Ejecutivo, quienes se comprometieron a una pronta investigación y resolución del caso.

El mismo día del asesinato, el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública ordenó a la Policía Nacional Civil (PNC) "reforzar" la seguridad en Lolotique, y pidió "una rápida y profunda investigación del caso hasta dar con los culpables para llevarlos pronto ante la justicia", pero cinco meses después continúa sin esclarecerse el asesinato.

El Salvador es uno de los países más violentos del mundo con tasas de 103, 81,7 y 60 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2015, 2016 y 2017, respectivamente, crímenes atribuidos principalmente a las pandillas Mara Salvatrucha (MS13), Barrio 18 y otras minoritarias.