Stressed woman.

Evita que ansiedad derive en depresión

Es muy importante no dejarse vencer por el desánimo y buscar las formas de aprender a ver la vida con optimismo

¿Desearías que el día tuviera más horas para terminar tus pendientes? Tu jefe te acaba de pedir un importante reporte que espera ver en una semana. No será un documento fácil de elaborar y comienzas a sentirte ansiosa, pero ¿hasta cuándo es normal estar así?

Para contestar la pregunta es importante establecer la diferencia entre una ansiedad que no es patológica y la que sí lo es, señalan especialistas.

“Algunas veces la ansiedad nos ayuda”, explica Jonah Cohen, psicólogo clínico en el Hospital General de Massachusetts.

“Si estamos nerviosos por un examen, vamos a estudiar más o vamos a llegar puntuales”.

Esta ansiedad se relaciona con un evento que causa preocupación y lleva a la persona a la acción o la preparación necesaria para hacerle frente, agrega el psiquiatra Francisco Rodríguez.

Pero en un caso patológico, continúa el experto, la ansiedad se relaciona con miedos y fantasías sobre consecuencias catastróficas.

En el caso de ese empleado, por ejemplo, él puede fantasear que es incapaz de hacer el reporte, entregará algo deficiente y lo regañarán. Eventualmente, no se pone a trabajar, sino que lo evita.

Ese miedo no enfrentado se transforma en pánico y más angustia, mientras que un miedo enfrentado se convierte en recurso, dice el psiquiatra Rodríguez.

En el caso de la ansiedad, las personas incluso se pueden adaptar a las sensaciones que genera, lo que dificulta que busquen ayuda.

“Cuando estás muy angustiado o cuando esto empieza a limitarte lo que puedes hacer en tu vida, como tu relación o tu trabajo, es cuando dices: ‘Algo más está sucediendo aquí’”, resume por su parte Cohen. Si bien el padecimiento puede hacerse notar con síntomas físicos como aceleración del ritmo cardiaco, problemas para respirar, sudoración, miedo o pánico y hasta desmayo, afirma, muchas personas lo sufren en silencio.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad son comunes: 264 millones de personas en el mundo viven con ellos y las cifras han aumentado.
Medios e investigadores se han referido a la ansiedad como la “nueva epidemia”.

De ansiedad a depresión. Hay ocasiones en las que la ansiedad se puede relacionar con otro trastorno: la depresión.

“Es posible que la persona angustiada crónicamente, al verse vencida por los temores, secundariamente empieza a sentirse triste, presenta ideas de minusvalía, pérdida de interés y de disfrute de las actividades cotidianas”, menciona el psiquiatra Rodríguez.

La persona se llega a declarar vencida y renuncia a seguir intentando. Entonces aparece una tristeza que está presente la mayor parte del día y del tiempo, al menos durante cuatro semanas consecutivas. Ya hablamos de depresión”.

De acuerdo con la OMS, este trastorno también es frecuente: afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.

Para enfrentar estos males es necesario hablar y educar sobre el tema, advierte Jonah Cohen.

“Si no hablamos, las cosas se vuelven tabú. Necesitamos tener una conversación abierta sobre salud mental en todos lados”, opina.

Al momento de enseñar a los niños sobre las enfermedades mentales, el experto afirma que adquirirán herramientas para defenderse.

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El estrés del diario vivir puede detonar la ansiedad

Señales de alerta Ansiedad

-Vivir constantemente angustiados y con el temor de que algo malo ocurra.

-Presentar sensaciones corporales como palpitaciones, falta de aire, presión en el pecho y hormigueo en la parte de la nuca.


Depresión

-Sentir tristeza por un período prolongado.

-Tener una desconexión interpersonal y falta de interés genuino en cosas que normalmente importaban a la persona.

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El insomnio es síntomas de múltiples padecimientos

Cuidado con el insomnio

Los pacientes con necesidad de atención psicosomática suelen presentar desórdenes. Los síntomas más comunes son trastornos depresivos, ansiedad, adaptativos y delirium. El insomnio es una consecuencia de estos. Cuando ocurre es cuando el médico comúnmente llama al psiquiatra. “No se trata de darle una pastilla para dormir, es importante encontrar la causa y no solo la consecuencia”, dice Adriana Pérez Valencia, psiquiatra con especialidad en medicina psicosomática. En ocasiones, menciona, no se trabaja directamente con el paciente, sino con sus familiares.