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Niña de madre que fue asesinada en Houston regresa a Honduras

Había llegado a Houston como indocumentada el año pasado y se quedó en un limbo legal cuando su madre fue asesinada.

La vida de Sheyli Gálvez Pérez dio un giro radical el 21 de enero cuando su madre, Merlyn Yolibeth Pérez Orellana, también hondureña y de 24 años, fue asesinada a tiros a plena luz del día. Foto: La Voz de Houston
La vida de Sheyli Gálvez Pérez dio un giro radical el 21 de enero cuando su madre, Merlyn Yolibeth Pérez Orellana, también hondureña y de 24 años, fue asesinada a tiros a plena luz del día. Foto: La Voz de Houston

Houston, Texas.

La niña hondureña Sheyli Gálvez, quien desde enero de este año estaba en una especie de limbo legal en Estados Unidos, regresó finalmente ayer a su país para volver a vivir con su padre, según confirmaron a La Voz de Houston la cónsul general de Honduras Yolanda Oliva y Shanette McBride, la trabajadora social que ha llevado el caso de la menor.

El Servicio de Protección de Menores (CPS, por sus siglas en inglés) del estado de Texas asumió la custodia de Sheyli en enero de este año después de que su madre, Merlyn Yolibeth Pérez Orellana (también hondureña y de 24 años), fuera asesinada a tiros a plena luz del día en el momento en el que iba a recogerla a la escuela primaria Emerson, en el suroeste de Houston.

Oliva y McBride explicaron que Sheyli, de 7 años de edad, llegó ayer, domingo 20 de julio, a Tegucigalpa, la capital hondureña, donde fue recibida por su padre, Rolvin Gálvez publica La Voz de Houston.

“Imagínate, una gran emoción de tener a la niña de nuevo. Tenía más de un año de no verla. La mayoría de mi familia estaba ahí conmigo. Fue un momento en el que nadie de mi familia se pudo aguantar las ganas de llorar de la emoción de tener a la niña con nosotros”, declaró Gálvez a La Voz sobre el reencuentro con su hija durante una entrevista telefónica concedida desde su residencia en la ciudad hondureña de Puerto Cortés, ubicada en la zona noreste del país centroamericano.

“Ella me dijo que al fin estábamos juntos y que no quería separarse nunca más de mí”, agregó en tono emocionado el padre de la niña.

“Hablé con Sheyli y está saltando de la alegría de que ya está con su familia”, explicó por su parte Oliva, en referencia a una conversación telefónica que tuvo hoy con la niña.

Pruebas de manutención y seguridad

A juicio de la cónsul hondureña, lo que fue determinante para que el juez Glenn Devlin, titular del juzgado 313 del Centro de Justicia de Menores del Condado de Harris y que llevaba el caso de Sheyli, autorizara finalmente que la menor regresara con su familia a Honduras fue que tanto los representantes del Consulado como los de CPS le probaron que además de que “los deseos de su corazón (de Sheyli) eran estar con su padre en Honduras, se pudo probar que el señor (Gálvez) podía mantener a la menor en Honduras con seguridad, con manutención y con educación”.

Gálvez tuvo que aportar una prueba de ADN para demostrar que es el padre biológico de Sheyli y también se sometió a un estudio por parte de las autoridades hondureñas, a quienes Devlin había pedido que reportaran si la menor estaría mantenida y segura en caso de volver a su país.

Gálvez detalló que el único trámite que le queda pendiente es recibir las calificaciones que Sheyli ha obtenido este pasado año académico en la escuela primaria del área de Houston donde tomó clases ya que próximamente comenzará el curso en Honduras.

“Creo que es lo justo”, añadió Oliva en cuanto a la vuelta de Sheyli a Honduras “porque la niña es hondureña y su padre es hondureño y su familia la estaba reclamando”, al tiempo que detalló que la niña viajó acompañada por Carol Barahona, una funcionaria del Consulado hondureño en Houston que trabaja en su Departamento de Protección.

Tomado de La Voz de Houston