Ahora el coronavirus se ensaña con los damnificados de aldea La Reina en Santa Bárbara

Hacen un llamado al Gobierno para que llegue proyecto de viviendas.

La institución Pequeños Hermanos llevó personal médico para atender a más de 300 damnificados de esta comunidad santabarbarense.
La institución Pequeños Hermanos llevó personal médico para atender a más de 300 damnificados de esta comunidad santabarbarense. /

San Pedro Sula, Honduras

Centenares de pobladores que habitaban lo que un día fue la aldea La Reina se beneficiaron el fin de semana con la llegada de una brigada médica.

En noviembre pasado, tras el paso de las tormentas Eta y Iota, toda la comunidad de La Reina, Protección, Santa Bárbara, fue soterrada por un alud de tierra y sus habitantes quedaron en la calle. Desde entonces fueron refugiados en albergues, como escuelas, kínderes e iglesias.

El sacerdote Leopoldo Serrano ha dado apoyo a todos los afectados con gestión de donaciones de alimentos, enseres básicos, atenciones médicas y medicinas desde que ocurrió la tragedia. El religioso expresó ayer que están preocupados porque alrededor de 40 personas de diferentes edades dieron positivos a las pruebas rápidas de covid-19.

“De la institución llamada Pequeños Hermanos llegaron 24 personas entre médicos, enfermeras y colaboradores que desde Talanga en Francisco Morazán se desplazaron al Hogar Franciscanos”, explicó Serrano.

En dos días de brigada atendieron a 325 personas de las que 39 dieron positivo a las pruebas rápidas de covid-19.

Según el sacerdote, esto ocurre porque los pobladores tienen que andar deambulando en albergues y en casas de familiares a la espera de tener su propio hogar.

Urgen de ayuda. Después de que las autoridades de Copeco manifestaron que la zona donde ocurrió el derrumbe no puede ser habitada, el padre Serrano gestionó apoyo para la reubicación de los damnificados.

Fue así como consiguió un terreno donado; pero falta la agilización por parte del Gobierno para la construcción del proyecto y que los damnificados tengan un lugar digno. “El proyecto de construcción de las viviendas está estancado, ya que personas que ofrecieron ayuda ya no responden y el Gobierno ha mentido porque hace varios meses que anunciaron que había 300 casas para los pobladores de La Reina”, manifestó el sacerdote.

Jorge Flores, damnificado de La Reina, manifestó que “se siente agradecido por el apoyo de los médicos. Estamos desconsolados porque ya pasaron cinco meses de la tragedia y aún no tenemos un hogar para nuestras familias y andamos de un lado para otro”.

La Prensa